David Lebón en el Gran Rex: el último gran héroe

David Lebón es muy probablemente el último gran héroe argentino de la guitarra. Y aunque, por supuesto, habrá voces que disientan (es verdad, sin ir mas lejos en el mismo podio debemos incluir a Edelmiro Molinari, Ricardo Soulé, Nacho Smilari y Kubero Diaz), lo de Davies (tal como se presentaba en sus primeras intervenciones apenas…

David Lebón en el Gran Rex: el último gran héroe

David Lebón es muy probablemente el último gran héroe argentino de la guitarra. Y aunque, por supuesto, habrá voces que disientan (es verdad, sin ir mas lejos en el mismo podio debemos incluir a Edelmiro Molinari, Ricardo Soulé, Nacho Smilari y Kubero Diaz), lo de Davies (tal como se presentaba en sus primeras intervenciones apenas regresado de Estados Unidos, a comienzos de los setenta) configura un estilo único y absolutamente clasificable: lo suyo es el rock and roll, potente, poderoso, filoso y distorsionado, tal como Dios Jimi Hendrix manda.

Surgido de la escuela de bluseros ingleses liderada por Jimmy Page, Peter Green y Eric Clapton, y sazonado con una pizca de rock sureño setentoso “made in USA”, ese estilo de tocar favorecido por guitarras Gibson de cuerpo semi-hueco es su marca de agua, así como también lo son sus falsetes y agudos vocales, de una garganta muy distintiva que, créase o no, ha permanecido incólume a través de todas estas décadas.

El Ruso, como lo llaman cariñosamente músicos y público, lo sabe perfectamente. Goza y hace gozar de ambas cosas sobre el escenario. El otro reconocimiento que a este enorme músico autodidacta deberíamos hacerle es que funciona como nexo obligado entre distintas bandas del primer, segundo y tercer ciclo del Rock Argentino. Esta clasificación en ciclos se la debemos al escritor y periodista Miguel Grinberg, así que crédito otorgado.

David Lebón en el Gran Rex. Lleno total para la segunda fecha del músico. (Foto: Gentileza Prensa/Maia Alcire)

David es el eslabón hallado entre Pappo´s Blues, Color Humano, Pescado Rabioso, Sui Géneris, Polifemo, Espíritu y Serú Girán, ya que por todas esas bandas ha pasado dejando una enorme estela sonora . Y si paran bien la oreja van a encontrar ecos ineludibles de todo aquel rock incluso hasta en sus composiciones más recientes. Hay en su repertorio iridiscencias de Spinetta, hay cosas de Pappo y, desde ya, algunas de Charly García. Pero esto no significa que David los haya copiado. Nada mas alejado del tema. Los grandes músicos al tocar juntos, se sabe, suelen influenciarse mutuamente. Y en este escenario, esta noche de sábado 9 de noviembre de 2019, todos ellos están muy presentes.

David Lebón en el Gran Rex. El anfitrión y Lisandro Aristimuño, el primer gran invitado de la noche. (Foto: Gentileza Prensa/Maia Alcire)

En un show de casi dos horas, sazonado con anécdotas y una graciosa presentación de su familia aumentada (ya tiene ocho nietos, algunos de los cuales se encontraban en la sala del Gran Rex), fueron tan importantes las canciones como el clima gestado desde el mismo inicio. Luego por el escenario desfilaron varios músicos amigos: Lisandro Aristimuño, Emmanuel Horvilleur, Alambre González (tremendo duelo de guitaras Telecaster al mango) y Marcela Morelo, cada uno aportando talento y más empatía al show.

David Lebón en el Gran Rex. Duelo de guitarras de rock con Alambre González. (Foto: Gentileza Prensa/Maia Alcire)

El pico emocional sucedió, sin embargo, con la irrupción de Polifemo: Rinaldo Rafanelli en bajo y Juan Rodríguez a la batería. Todos, como David, ex compañeros previamente en Sui Géneris. Y es realmente increíble que uno esté presenciado casi cuarenta y cinco años mas tarde y en la misma sala a este trío (la definición de “power trío” debería ser adjudicada a nuestro rock, mal que les pese a Cream y a la Experience) que sacude hasta el mismísimo pavimento de la calle Corrientes con su rock and roll arrollador.

David Lebón en el Gran Rex. Y un improvisado dueto con Marcela Morelo, para “Puedo sentirlo”. (Foto: Gentileza Prensa/Maia Alcire)

David se divierte, David se estremece, David se emociona, pero fundamentalmente David se toca y se canta todo. Para ello lo acompaña una banda harto sincronizada y tan poderosa como su mismo “Jefe”, donde resaltan los trabajos de Dani Ferrón (una de las voces más privilegiadas del rock actual, bajista y guitarrista a quien se lo puede escuchar tanto en el disco póstumo de Spinetta Los Amigo, como en la banda de Emilio Del Guercio); y desde ya, el trabajo colosal del baterista Daniel Colombres (“Este hombre está atrás mío desde hace cuarenta años”, se ríe David).

David Lebón en el Gran Rex. Dos generaciones en acción: el “ruso” junto a Emma Horvilleur. (Foto: Gentileza Prensa/Maia Alcire)

Pero el resto del combo no se queda de brazos cruzados, precisamente: Roberto Seitz (bajo), Gustavo Lozano (guitarra y teclados) y Leandro Bulacio (teclados) consiguen hacer sonar los temas de Pescado Rabioso y particularmente los de Seru Giran casi como si uno estuviese frente a las bandas originales. Y eso es un gran mérito.

David Lebón en el Gran Rex. Rock and roll de pura cepa, junto a sus viejos compañeros de ruta de Polifemo, Juan Rodríguez y Rinaldo Rafanelli. (Foto: Gentileza Prensa/Maia Alcire)

David Lebón es uno de los grandes referentes de nuestro rock. De esos que quedan pocos. Mantiene su mensaje de amor intacto, como también mantiene el humor, el agradecimiento, las convicciones y esa fe inquebrantable en la música que hace. Se lo ve alegre, inquieto, desbordando musicalidad. Y en todo eso tiene bastante que ver su última pareja. O dicho de otra manera: “cherchez la femme”. Por lo demás, Davies, nos debés Hombre de mala sangre. Pero con vos, ya lo sabemos, igual que con el Quini 6, siempre habrá revancha. Así que… ¡Suéltate rock and roll!

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E.S.

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