John Eliot Gardiner, el hombre que creció bajo la mirada de Bach

El modo de pensar y hacer música en el siglo XX no sería el mismo sin el director John Eliot Gardiner. Su visión musical y sus interpretaciones del repertorio que abarca desde el barroco hasta el romanticismo son referencia obligada. A comienzos de los ’80, Gardiner introdujo el tema de los instrumentos originales y el historicismo…

John Eliot Gardiner, el hombre que creció bajo la mirada de Bach

El modo de pensar y hacer música en el siglo XX no sería el mismo sin el director John Eliot Gardiner. Su visión musical y sus interpretaciones del repertorio que abarca desde el barroco hasta el romanticismo son referencia obligada. A comienzos de los ’80, Gardiner introdujo el tema de los instrumentos originales y el historicismo musical y lo condujo a un nuevo plano de discusión.

Su devoción por Bach lo llevó a escribir un libro maravilloso, La música en el castillo del cielo, publicado en 2013. “Sentir el corazón latiendo” de Bach, conectar el hombre y su música, escribió el director a propósito de las motivaciones principales detrás de un libro que obtuvo el premio Prix des Muses
. En el primer capítulo, “Bajo la mirada del cantor”, Gardiner cuenta cómo fue crecer bajo la mirada de Bach, a través de un retrato al óleo pintado en 1748 por Elias Gottlob Haussmann -mucho después se descubriría que es el retrato más importante de Bach- y que llegó a su pueblo Dorset por pura casualidad. “Todas las noches cuando me iba a la cama -escribe el director- intentaba evitar su mirada intimidante. De niño tuve la doble fortuna de crecer en una granja y en el seno de una familia […] en que se consideraba perfectamente normal cantar [… ]. De niños, mi hermana, mi hermano y yo aprendimos al tiempo que crecíamos una gran variedad de música coral sin acompañamiento: de Joaquín a palestrina, de Tallis a Purcell, de Monteverdi a Schultz y, finalmente Bach.” La vida del músico se desarrolla entre las grandes salas de concierto y la vida rural en la granja de su Dorset natal. Gardiner asegura que de ese equilibrio obtiene la energía que luego proyecta en sus interpretaciones.

Con la fundación de la Orchestre Révolutionnaire et Romantique, el Monteverdi Chor y el English Baroque Soloist, el director logró incidir en la manera de escuchar el repertorio del barroco temprano hasta el siglo XIX. Sin embargo, Gardiner también suele dirigir otras orquesta, como la London Symphony, la Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks, la Royal Concertgebouw Orchestra y la Gewandhausorchester Leipzig, con las que también interpreta repertorios del siglo XX, incluso producciones de ópera en las salas más importantes del mundo.

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Antes de presentarse este miércoles 13 de noviembre en el escenario del Teatro Colón, con sus dos joyas musicales, el English Baroque Soloist y el Monteverdi Chor, el director dialoga via mail.

De espaldas, el director John Eliot Gardiner da indicaciones al Monteverdi Chor. Foto: Teatro Colób/Gert Mothes

“Mi entusiasmo por todo el proceso de descubrimiento no ha disminuido”, asegura Gardiner, a propósito de los 40 y 55 años que lleva al frente de los ensambles, creados por la necesidad de experimentar todo lo que su imaginación sin límites le proponía. “Nada de la experimentación de los primeros años es una actividad terminada. Quiero decir, ¿cómo podría terminarse?”.

-¿Cuáles serían las mejores cualidades sonoras o, en caso de poder identificarlos, los mejores elementos en la voz de un cantante para acercarse al repertorio de Monteverdi?

-Claridad y pureza. Un verdadero sentido del idioma, no sólo la pronunciación correcta, sino saborear la excentricidad rítmica del italiano. Capacidad para crear tensión, tirando de la línea vocal mientras el bajo continuo toca a tiempo. Tener la capacidad también de embellecer con estilo, con el encanto similar al de un músico de jazz. Y una sensación de radar, me refiero a cómo fundirse en el conjunto, cómo volverse neutral cuando es necesario.

-En Buenos Aires, se va a presentar un programa atravesado por un fuerte sentido religioso. ¿Cree que la música y la fe juegan un papel importante en el intérprete? ¿Se pueden separar?

-Creo que la música siempre ha estado increíblemente vinculada, en mi opinión, con las creencias religiosas. Incluso cuando tenía entre 20 y 30 años y perdí mis creencias cristianas convencionales, las encontré nuevamente en el momento de hacer música. Creo que una gran parte de mi vida ha sido descubrir que, al rechazar las creencias estándar, puedo volver a conectarme con ellas a través de la música.

-¿Podría contarnos un poco más sobre el concierto? ¿Cuáles cree que son los elementos que unifican, y cuáles son los que diferencian, a Monteverdi de Scarlatti, Purcell y Carissimi?

-Lo que une el programa es que es música religiosa con un fuerte fundamento humanista. Las obras también son muy teatrales, a pesar de que no estaban destinadas para ser llevadas a escena. Creo que todas las obras juntas encapsulan una fusión de inventiva musical y drama subyacente, que tratamos de expresar en nuestras actuaciones.

-En la actualidad hay una clara tendencia a que todo se acelere: la gente habla más rápido, las historias en el cine se comprimen, etc. ¿Cuál es el impacto de esta aceleración en los tempi del repertorio que interpreta?

Gardiner, al frente del English Baroque Soloist.Foto: Teatro Colón/Chris Christodoulou

La música que hacemos pertenece a su propio tiempo, su propio lugar, su propio espacio dinámico y temporal, y la clave para una interpretación exitosa es encontrar y crear ese espacio. Si el resultado contrasta notablemente con el ruido ambiental generalizado de hoy, entonces mucho mejor.

-Fue estudiante de la mítica Nadia Boulanger. ¿Podría contarnos sobre esa experiencia? ¿Cuánto de su aprendizaje tiene que ver con lo que hace hoy?

-Nadia Boulanger tenía 80 años cuando estudié con ella y estaba parcialmente ciega, pero tenía mejor oído que cualquier otro músico que yo haya conocido. Ella arrojaba sus manos al piano y tocaba 10 notas, y uno tenía que saber exactamente cuáles eran. Luego, ella invertiría sus manos, que estaban cubiertas de anillos, y teníamos que decirle qué armónicos estaban tocando sus anillos. Ella nos enseñó a preguntarnos qué derecho teníamos a llamarnos músicos.

Dónde y cuándo

John Eliot Gardiner se presentará al frente del English Baroque Soloist y el Monteverdi Choir este miércoles 13 de noviembre, a las 20, en el Teatro Colón.

WD

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