Iba a 180 km/h, volcó y un amigo murió: pidieron 3 años de cárcel

Manuel Barría, un joven de Río Turbio, fue enjuiciado ayer por el delito de homicidio culposo por un siniestro vial que se registró a fines de 2011, en la ruta que conecta a La Esperanza con nuestra ciudad capital. La Fiscalía pidió dos años y medio de prisión en suspenso. En paralelo, hay una demanda…

Iba a 180 km/h, volcó y un amigo murió: pidieron 3 años de cárcel

Manuel Barría, un joven de Río Turbio, fue enjuiciado ayer por el delito de homicidio culposo por un siniestro vial que se registró a fines de 2011, en la ruta que conecta a La Esperanza con nuestra ciudad capital. La Fiscalía pidió dos años y medio de prisión en suspenso. En paralelo, hay una demanda civil contra la aseguradora del encartado.

Un resonante caso de un vuelco fatal que se registró a fines del 2011 cerca de La Esperanza fue juzgado en horas de la mañana de ayer en la Cámara Oral de nuestra ciudad capital.

El caso en cuestión tuvo como víctima fatal a Jorge Chire, un trabajador minero que vivía en Río Turbio, que falleció de manera inmediata tras salir despedido durante un vuelco que protagonizó un Gol que era guiado por un compañero de trabajo.

El expediente llegó a la Cámara con la carátula de homicidio culposo agravado y tuvo como imputado al conductor del auto. Se trata de Manuel “El Chino” Barría, un joven trabajador de la mina, también de Río Turbio, que llegó al juicio en libertad.

El debate se realizó en las instalaciones que el Poder Judicial tiene en la calle Malaspina y estuvo presidido por el juez Joaquín Cabral, junto a Jorge Yance y Diego Lerena. Por parte del Ministerio Público Fiscal estuvo Iván Saldivia,  acompañado por la abogada querellante Marta Dávila. Por el lado de la defensa de Barría, estuvo el letrado Víctor Robles y, además, estuvo Facundo González Figueroa, el apoderado de la empresa que aseguraba el auto del imputado.

Durante el requerimiento de pedido de elevación a juicio se pudieron conocer detalles del hecho en cuestión. Según pudo saber La Opinión Austral el vuelco fatal se registró en la ruta N° 5, en el tramo que une a La Esperanza con Río Gallegos, a unos 40 kilómetros del paraje Las Vegas, el 14 de diciembre del 2011.

Unas horas antes, Barría se había reunido con unos compañeros del trabajo y les comentó que iba a viajar a Río Gallegos. Con esa novedad, Chire y Celso Avalos se sumaron al viaje en cuestión que iban a realizar en el Volkswagen Gol que, cuatro meses antes, había comprado Barría.

Según indicó la acusación fiscal, los tres rioturbienses viajaban en el auto en cuestión sin el cinturón de seguridad obligatorio puesto. Barría y Chire viajaban en los asientos de adelante, mientras que Dávalos iba en el asiento trasero.

De acuerdo a la pericia de Accidentología Vial, Barría conducía a 180 km/h al momento del incidente y, según se pudo establecer, no hubo factores exógenos que podrían haber generado que el conductor perdiera el control del rodado. Las condiciones climáticas y la visibilidad eran óptimas.

Antes de que el imputado se sentara en el banquillo de los acusados, surgieron una serie de cuestiones preliminares que retrasaron por un momento el debate. Las mismas no correspondían al proceso penal sino a la demanda civil que la querella presentó contra la aseguradora del auto de Barría. Según explicó Dávila, hubo una serie de irregularidades de las que era responsable la empresa demandada.

El expediente de este caso fue uno de los que se perdieron durante el incendio de la Cámara Oral que se registró en noviembre del 2015, por lo que información valiosa no pudo ser recuperada, situación que, durante el debate de ayer, complicó aún más las cosas. Finalmente, el tribunal determinó que los recursos presentados serán revisados y, cuando se conozca la sentencia penal, se revisará lo civil.

Por decisión de su abogado, Barría dio su versión de los hechos y luego pidió perdón a los padres de su compañero de trabajo fallecido. El imputado contó lo que pasó momentos antes del siniestro en cuestión: “pasamos a comprar una coca en La Esperanza y seguimos camino, íbamos normal, creo que a 130 o 140 cuando sentí que algo del lado izquierdo hizo un ruido, capaz era la rueda o algo de eso, perdí el control del auto y bueno, pasó lo que pasó. Le quiero pedir mil disculpas a la familia, nunca fue mi intención, yo quería darle una mano y traerlo acá (por Río Gallegos)” dijo Barría.

Tras la declaración, llegó el momento en el que las partes intervinientes le realizaron preguntas al encartado. La abogada querellante le preguntó a Barría si sabía que, tras el vuelco, alguien había robado el motor de su rodado y que tenían intenciones de colocarlo en un auto de competición, dejando tácito que se trataría de un motor “especial”, que estaría optimizado para que funcione más rápido. El hombre aseguró haber sabido del robo, pero no que se tratara de un motor especial.

El Gol de Barría era modelo 95, tenía un motor 1.6, uno de los últimos modelos que la empresa alemana sacó a la venta con carburador antes de reemplazar el sistema por el de inyectores.

Asimismo, Cabral le preguntó al imputado cómo estaban las ruedas de su vehículo y si lo había revisado antes de salir a la ruta. A lo que afirmó lo primero, pero negó lo segundo.

Lo curioso fue una de las preguntas que realizó el fiscal de Cámara. El representante del Ministerio Público Fiscal puso en jaque a Barría cuando, tras preguntarle si tenía licencia de conducir, conocía la velocidad máxima permitida en ruta, de acuerdo a la Ley Nacional de Tránsito (110km/h), a lo que el imputado dijo 120km/h.

Fundamentos y pedidos

Tras un breve cuarto intermedio y los testimonios de seres queridos, del otro hombre que estuvo en el vuelco y de unos profesionales que trabajaron en la instrucción, se conocieron los alegatos de las partes intervinientes.

Para la querella, el delito estaba más que acreditado y solicitó la pena de tres años de prisión en suspenso para Barría. Por su lado, la Fiscalía mantuvo la acusación y pidió seis meses menos de cárcel para el encartado.

La defensa de “El Chino”, solicitó que la pena para su pupilo sea baja ya que se trata de su primer delito, que fue sincero y ayudó en el proceso de búsqueda de verdad.

El próximo martes se cumplirán los cinco días hábiles, tiempo que tiene el tribunal para deliberar sobre la situación penal de Barría. Asimismo, tras conocerse la sentencia, se dará lugar a la demanda civil presentada por la querella.

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