Lee Ranaldo, un músico de culto que hace culto del cine

La pregunta resonó en la sala principal del cine Ambassador marplatense, y provocó una carcajada en todos los asistentes a la primera función de Sonic Youth: NYC & Beyond. Tras la proyección, un espectador le preguntó a Lee Ranaldo: “¿Por qué siempre tuviste ese mismo corte de pelo?”. Tras las risas, Ranaldo fue claro: “Sólo…

Lee Ranaldo, un músico de culto que hace culto del cine

La pregunta resonó en la sala principal del cine Ambassador marplatense, y provocó una carcajada en todos los asistentes a la primera función de Sonic Youth: NYC & Beyond. Tras la proyección, un espectador le preguntó a Lee Ranaldo: “¿Por qué siempre tuviste ese mismo corte de pelo?”. Tras las risas, Ranaldo fue claro: “Sólo cambió el color”, dijo, tocando esa cabellera canosa que supo ser negra azabache en su juventud. “Otras cosas no cambian”.

Y entre esas cosas que no cambian, está la música, y la manera que tiene este neoyorquino de 63 juveniles años de relacionarse con el arte. Curiosidad, riesgo, experimentación, libertad y la certeza de que el éxito se refleja en la permanencia son algunas de las cualidades que caracterizan su obra, ya sea junto a Sonic Youth, como solista o con sus innumerables colaboraciones con otros colegas. Todas, credenciales que lo volvieron a traer a la Argentina, país que visita desde 1998 de forma bastante asidua, y que lo tuvieron en Mar del Plata como jurado de la 34ª edición del Festival de Cine de la ciudad. “Una ciudad muy ventosa”, apunta desde un salón de uno de los hoteles cinco estrellas del balneario, listo y dispuesto para el diálogo.

-¿Cómo es para un músico ser jurado en un festival de cine, algo que en principio no es su metiere principal?

-El cine me interesa muchísimo. Es algo en lo que he estado involucrado desde mis tiempos como universitario, e incluso desde antes de eso. Es hermosa esta función de ser jurado, es muy interesante la idea de mirar un grupo de diez o doce películas y elegir cuáles son las mejores, en cuáles se destaca determinado actor o actriz; y también el tema de la música o del sonido. No es la primera vez; unos años atrás había cumplido este mismo rol en el Festival Internacional de Rotterdam, y realmente lo disfruté. Fue muy placentero. 

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-Todos conocemos tus influencias literarias (escritores de la Generación Beat como Allen Ginsberg) y musicales (Glenn Branca, Grateful Dead, Television). ¿Cuáles son tus influencias cinematográficas a la hora de hacer música?

-Te diría que entre mis influencias pongo al cine avant garde de los Estados Unidos al mismo nivel que a la Generación Beat. Gente como Jonas Mekas, Stan Brakhage, Ken Jacobs o Joseph Cornell manejaban una idea de hacer películas como si fueran poemas, y eso es algo con lo que me siento muy identificado. También me gustan tipos más conocidos como Godard: me influyó tanto en su forma de filmar y en su costado teórico como en el modo en que maneja el sonido en sus películas. Y tengo relación desde los ’80 con Jim Jarmusch. De hecho, este año publicamos un disco que grabamos juntos (N. de R.: Ranaldo y Jarmusch registraron junto al productor Marc Urselli y al batero Balázs Pándi un disco de improvisaciones de neto corte experimental, con sus nombres como título).

Lee Ranaldo publicó en 2019 un álbum que grabó junto al director cinematográfico Jim Jarmush. Foto: Gentileza Prensa Festival de Cine de Mar del Plata)

-¿Qué nos podés contar de tu nuevo disco?

-Ya lo terminé, y será editado en febrero de 2020. Lo más lindo es que el primer single, junto con su correspondiente video, apareció mientras estoy aquí en Mar del Plata. El single se llama como el disco, Names of North End Women, y volví a colaborar en el español Raúl Renfree, como en Electric Trim. Y el clip muestra una edición del film Outer Space, del austríaco Peter Tscherkassky, que asimismo es una remake de la película de 1981 The Entity. En cuanto a lo sonoro va un paso más allá que Electric Trim: tiene bastantes texturas electrónicas, menos guitarras y mucho trabajo de producción en el estudio.

-¿Cuál es tu opinión de la película Sonic Youth: NYC & Beyond? ¿Estuvieron involucrados los cuatro miembros de la banda?

-Estuvimos los cuatro involucrados para ayudar a quienes hicieron el filme en la búsqueda de viejos registros nuestros en los archivos. Pero el verdadero trabajo de seleccionar esos clips en vivo y ponerlos todos juntos con las pequeñas grabaciones caseras como separadores fue del director Aaron Mullan Lee. La película es muy rockera y en algunos puntos aún se puede mejorar: pensá que se proyectó sólo tres o cuatro veces. Pero nos gustó la idea de juntar todo ese material, que no muchos habían visto y la historia de la progresión de la banda. Y hay otro costado interesante, que es el que muestra también la evolución de los materiales con los que se filmaba. Los registros de 1982 y 1983 son de viejos VHS y películas en Súper 8 con un sonido malísimo, y los del final son en digital y con muchas cámaras.

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-¿Extrañas tocar con ellos?

-(Silencio) Realmente no. Tocamos juntos treinta años. Si las estrellas se alinean y volvemos a tocar juntos no hay dudas que será algo maravilloso. Pero ninguno de nosotros está sentado en su casa pensando que Sonic Youth se va a reunir mañana. Hay un montón de cosas que nos están sucediendo acá y ahora. Todos los días viene alguien y me pregunta por Sonic Youth. Y es algo que de verdad aprecio, porque significa que la banda fue y es importante para un montón de gente. Estoy muy agradecido al respecto.

Sonic Youth, la película

Sólo Velvet Underground (junto con Lou Reed como solista) y los Beastie Boys pueden competirle a Sonic Youth como banda de sonido rockera emblemática de la ciudad de Nueva York. NYC & Beyond arranca con una imagen desvencijada de Thurston Moore apaleando una guitarra eléctrica, y a partir de ese momento todo es ganancia: la seguidilla de distintos momentos del grupo tocando en vivo, ordenados de forma cronológica, son todos excelentes.

La ciudad de Nueva York actúa de fondo como un personaje secundario más, y como separadores aparecen mini clips que da cuenta de la aversión del combo a los reportajes televisivos, como también imágenes de viejos amigos como el Minutemen Mike Watt, J Mascis de Dinosaur Jr. o el dibujante y periodista inglés Savage Pencil (alias de Edwin Pouncey).

Sonic Youth, una de las bandas de sonido de NUeva York.

El final no es apto para almas sensibles: tras una hermosa imagen entre Kim Gordon y Moore al finalizar un show en Brooklyn (el mejor de la historia de la banda según Ranaldo), que cobra otro significado tras su divorcio, hay un video clip de Do You Believe in Rapture? (original de Rather Ripped, disco de 2006) que muestra su último recital en el mítico y desaparecido club CBGB, lugar en el cual no tocaban desde 1992 y donde arrancaron la gira presentación de dicho álbum. “Los lugares no duran para siempre”, dice Ranaldo por ahí, y esa frase es el epitafio de tantas cosas que ya no están más en las grandes urbes mundiales.

Lee Ranaldo en vivo en Mar del Plata

“Este show tiene cosas más específicas. La primera vez que tocamos en Buenos Aires con William Hooker Leah utilizó proyecciones de películas rodadas en 16 milímetros, como hacíamos con un proyecto que tuvimos llamado The Drift, y a ese nivel fue un show ciento por ciento análogo. Esta vez sus proyecciones son en soporte digital, ya que así es como funciona el mundo hoy en día. El show tiene mucho de nuestras primeras performances como puntapié inicial, pero también tratamos de dejar sentada nuestra evolución (…) Por supuesto que yo revoleo la guitarra y hago ruido (risas), pero esta vez hay algo más como de ritual”.

Las palabras de Ranaldo cuando se le pidió de manera previa que defina Contre Jour, la performance que ofreció junto a su mujer Leah Singer el pasado jueves 14 de noviembre en el Teatriz de Mar del Plata, son más que efectivas. Singer manipula películas en tiempo real (justo es decir que las imágenes más abstractas funcionan mejor como anclaje a lo que se escucha) para que Ranaldo literalmente ate su guitarra a una soga con forma de horca y la revolee, maneje con precisión quirúrgica el arte del acople o directamente percuta la guitarra con un palillo de batería. Un espectáculo tan exigente para el espectador como la escucha de la pieza de Steve Reich que sonó en la previa, pero que bien vale la pena ser vivido.

E.S.

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