ELP, el tocadiscos láser que no gasta tus vinilos

Una bandeja láser para vinilos de ELP Crédito: Gentileza ELP Las cosas pasan muy rápido, y pareciera que la tecnología, aún más. Hace apenas unos años estábamos dejando los casetes – que solíamos rebobinar con una lapicera para ahorrar batería de los Walkmans – para pasar a los CDs y al poco tiempo. ¡plum! Grabadora…

ELP, el tocadiscos láser que no gasta tus vinilos

Una bandeja láser para vinilos de ELP Crédito: Gentileza ELP

Las cosas pasan muy rápido, y pareciera que la tecnología, aún más. Hace apenas unos años estábamos dejando los casetes –
que solíamos rebobinar con una lapicera para ahorrar batería de los Walkmans – para pasar a los CDs y al poco tiempo. ¡plum! Grabadora de discos compactos que le permitían al usuario dejar de depender de las disquerías físicas. Fueron
épocas de Napster, dial-up y CDs vírgenes, pero a su vez marcó el principio del fin de la transición de los medios físicos como el vinilo y el casete a lo enteramente digital. Unos años más y ya teníamos descargas legales, iPods, Spotify y una vorágine que no parece terminar, pero. ¿qué pasó antes?

Antes de los CDs (y DVDs) reinaban los dinosaurios: se llamaban discos de vinilo y casetes. Curiosamente y a pesar de que ahora parece extraño, ambos formatos coexistían con éxito, algo impensado hoy, donde para que un formato reine otro debe morir; pero por entonces la división era clara: los casetes eran portátiles y más económicos, mientras que los vinilos eran mucho más fieles al sonido, pero más frágiles.

Y los vinilos tenían una contra: dependían muchísimo del medio donde se reproducían, más precisamente de la calidad de la púa.La calidad de un disco de vinilo cuando se escucha en un equipo de audio de buena calidad es realmente asombrosa. Punto. La gran contra de este medio es que al generar sonido por contacto mecánico (el diamante sobre la superficie plástica) tarde o temprano el mismo se deteriora.

Quizás por esto, o simplemente cómo un desafío intelectual y tecnológico, ya en 1977 un ingeniero llamado William K. Heine presentó un proyecto en el cual había trabajado 5 años. Se trataba de un reproductor de discos que leía el surco con un láser de helio-neón de 2,2mW y evitaba el maldito desgaste físico. Si bien el proyecto tenía muchas patentes pendientes (esas que no explican todo con el fin de proteger los inventos) el objetivo de Keine era que su idea fuese desarrollada comercialmente, pero tuvieron que pasar muchos años para ello.


Una bandeja láser para vinilos de ELP Crédito: Gentileza ELP

El láser era una tecnología carísima por entonces; y hacer un “hack” por hardware de un formato que había sido ideado para reproducirse con una aguja necesitaba de muchas mejoras, que requerían invertir fortunas en desarrollo e investigación. Recién 10 años después. y gracias a un capital de riesgo, logró presentar el FINIAL LT1 en la CES de 1986. Se trató de un equipo que deslumbró por su fidelidad, al eliminar muchos defectos del medio, como el ruido de arrastre y la resonancia de baja frecuencia, entre otros, que inevitablemente generaba la aguja al raspar los surcos del vinilo.

Su gran problema fue su
timing: llegó al mercado cuando un medio láser nativo estaba irrumpiendo en el mercado. Con una fidelidad excepcional, un precio imbatible (al menos comparado con el ¿lector de vinilos láser?) y una calidad de sonido registrada a 44,1KHz y 16 bits. El disco compacto ofrecía un combo insuperable.

Así, el lector de vinilos láser quedó en un limbo. No era negocio.

Años más tarde una compañía japonesa llamada BSR compró aquellas patentes y decidió que su producto podía encontrar su en los audiófilos, dispuestos a pagar buen dinero para reproducir sus discos con la mayor fidelidad posible. Tardaron 8 años: en 1997 salió el ELP LT-1XA a un valor de. atención. 12.500 dólares.

Actualmente la compañía ELP tiene varios productos, cuyas diferencias radican en la capacidad para reproducir no solo Long Plays sino también los discos de menor diámetro como los de 8″, 9″ y 11″ (además de los que giran a otras RPM). El modelo más caro ronda los 18.500 dólares.


Una bandeja láser para vinilos de ELP Crédito: Gentileza ELP

Ahora, ¿cómo funciona?

Cómo el medio no es digital sino analógico, para reproducir el audio, el láser “surca” visualmente al vinilo; ese haz de luz genera una refracción (el sonido estéreo) que es tomada por un par de fototransistores que toman esa “señal” y la amplifican usando pre-amplificadores y transistores.

No hay conversión análoga-digital ni viceversa: la diferencia con una bandeja convencional es que en lugar de una lectura mecánica se hace por láser. Simple y genial.

Ah, y al ser láser el ELP tiene la capacidad de hacer búsqueda y cambiar de canción como si fuese un CD o DVD. Para los que todavía no lo conocían le recomiendo la presentación de esta tecnología por el mismo presidente de la compañía. Es sensacional.

El video de presentación de las bandejas láser

09:14

Video

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