Malezas. Se expanden, pero hay solución

Chloris El éxito de una campaña agrícola depende de numerosos factores, muchos de ellos imprevisibles. El clima, los precios de los commodities y hasta incluso la cambiante coyuntura local, por poner sólo algunos ejemplos, son viejos conocidos con los que los productores argentinos ya están más que acostumbrados a lidiar. Hay know- how. Pero en…

Malezas. Se expanden, pero hay solución

Chloris

El éxito de una campaña agrícola depende de numerosos factores, muchos de ellos imprevisibles. El clima, los precios de los commodities y hasta incluso la cambiante coyuntura local, por poner sólo algunos ejemplos, son viejos conocidos con los que los productores argentinos ya están más que acostumbrados a lidiar. Hay know- how. Pero en los últimos años se ha sumado otra cuestión de gran importancia que puede afectar a los cultivos: las malezas resistentes.

Los números que reflejan el aumento en la incidencia de estas malezas en las distintas regiones del país son más que elocuentes. La experiencia de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA) es significativa.

Según los relevamientos que año a año lleva adelante el Proyecto Malezas de CREA entre sus miembros, el yuyo colorado, por ejemplo, mostró una gran expansión como maleza problema, tanto en nuevas Regiones CREA (aumentando su presencia de 9 a 14 Regiones) como también en porcentaje de lotes afectados para las zonas en las que ya se encontraba, evolucionando de 1% a 61% en el norte de Córdoba.

La rama negra, por su parte, ha crecido un 46% en el sudeste de Buenos Aires en el mismo período, aunque su distribución ya era bastante amplia en 2014. En cuanto a raigrás, su crecimiento también ha sido exponencial en la región sur de Buenos aires: 35%. Su distribución, con mayor presencia hacia el sur y este de la provincia de Buenos aires, ya empieza a mostrar señales de mayor dispersión.

“Vemos que la dinámica de distribución de estas malezas es muy llamativa. Lo que por ahí uno piensa que es un problema local o zonal, en un año o dos años esa problemática se hace extensiva al resto de las regiones” cuenta Pablo Fernández Barrón, líder coordinador del Proyecto Malezas CREA.

El especialista explica que el Proyecto Malezas se inició para diagnosticar esa dinámica. “Hoy ya estamos trabajando con 18 módulos de estrategias de control de malezas para ver la frecuencia en función a las prácticas que se desarrollan en cada región en particular”, explica Fernández Barrón.

Si bien las malezas resistentes avanzan y amenazan de manera directa a los cultivos, la buena noticia es que aún hay mucho por hacer al respecto. Por un lado, las empresas fabricantes de agroquímicos están en permanente contacto con productores y asesores para desarrollar las tecnologías que mejor respondan a este problema. Pero más allá de eso, el gran desafío pasa por encontrar prácticas de manejo que ayuden a mitigar la evolución de las malezas resistentes, destacan los especialistas.

En esta línea, la innovación y el desarrollo de tecnologías como sensores, satélites, procesamiento de datos, robótica e inteligencia artificial, entre otros, sumados a herramientas agronómicas de sistema como lo son los cultivos de servicio con o sin finalidad de cosecha, la intensificación en las rotaciones de cultivos o los barbechos verdes aparecen como aproximaciones prometedoras a una mejor gestión de la problemática.

“El desafío que tenemos es trabajar fuertemente sobre las buenas prácticas que hagan que podamos prolongar la vida útil de todas las tecnologías que hoy tenemos disponibles y empezar a testear y analizar la incorporación de otros elementos del sistema que están empezando a aparecer para lograr un sistema productivo igual de eficiente, pero económica y socialmente más sostenible”, afirma Fernández Barrón.

La difusión masiva de la siembra directa y de la biotecnología fue una estrategia que impulsó en los últimos 30 años el aumento de las cosechas. Hoy hay nuevos desafíos. Por un lado, las tecnologías pierden efectividad (malezas tolerantes a herbicidas y quiebre de resistencia de eventos para controlar insectos), y por otro crece la presión social sobre el cuidado del medio ambiente y de las personas, lo que determina regulaciones cada vez más estrictas para el proceso productivo. “Creemos que hay que dejar de simplificar para complejizar un poco más los sistemas haciendo más que nada agronomía”, insiste Fernández Barrón. Frente a una problemática tan dinámica como la de las malezas resistentes, productores, asesores y empresas no pueden más que actuar de manera conjunta y coordinada. Las dificultades locales o zonales enseguida se convierten en regionales o nacionales. Por eso, relevamientos e informes como los de CREA, que además están disponibles para todo el público en www.malezascrea.org.ar, constituyen un aporte fundamental para hallar estrategias que ayuden a superar las resistencias de las malezas.

Informe de Aacrea

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