Colectivos en guerra. La insólita pelea entre la línea 141 y la nueva 145

La nueva línea 145 comenzó a circular en los últimos días y pertenece a la empresa misionera Misión Buenos Aires Crédito: Gentileza: Ciudad de Bondis Desde hace unos días por las calles de Lugano, Caballito y Palermo circulan dos líneas de colectivos que superponen sus recorridos y se pelean por los derechos para operar el…

Colectivos en guerra. La insólita pelea entre la línea 141 y la nueva 145

La nueva línea 145 comenzó a circular en los últimos días y pertenece a la empresa misionera Misión Buenos Aires Crédito: Gentileza: Ciudad de Bondis

Desde hace unos días por las calles de Lugano, Caballito y Palermo circulan dos líneas de colectivos que superponen sus recorridos y se pelean por los derechos para operar el trayecto Plaza Italia-Puente La Noria. Se trata de la vieja y tradicional 141 -controlada por el grupo Plaza de la familia Cirigliano- y la nueva 145, que acaba de iniciar sus operaciones con el objetivo puntual de reemplazar a la 141.

En el medio, las dos líneas están enfrentadas en la Justicia e incluso en los últimos días se registraron algunos incidentes en las calles, cuando inspectores intentaron impedir la circulación de los viejos colectivos blancos de la 141.

La disputa tuvo su origen en la resolución 40/2020 que publicó el Ministerio de Transporte el 3 de septiembre y que otorga con la firma del secretario de Gestión del Transporte, Walter Saieg, la “autorización precaria y provisoria” para operar la línea 141 al grupo Misión Buenos Aires, frente a los problemas de larga data que enfrenta el grupo Plaza, el histórico concesionario de la línea, según precisó el portal Ciudad de Bondis.


La 141 continuó operando durante el fin de semana pese a la decisión del Ministerio de Transporte de otorgarle la licencia a la nueva línea 145, del grupo Misión Buenos Aires Crédito: Gentileza: Ciudad de Bondis

El Ministerio de Transporte llamó a una licitación en la que Misión Buenos Aires -controlada por el empresario misionero Marcelo Zbikoski- se impuso a la oferta que había presentado el grupo Ersa, de la familia correntina Romero.

En el grupo Cirigliano ya informaron que impugnarán la licitación y durante todo el último fin de semana continuaron operando el servicio, cruzándose en las calles y en las paradas con las flamantes unidades moradas de la 145.

En retirada

El llamado a licitación de la 141 respondió a la crisis que enfrenta Plaza desde hace años y que tuvo como punto de partida a la tragedia de Once.


Misión Buenos Aires tiene la licencia para operar la línea en forma “precaria y provisoria”, según la resolución 40 del Ministerio de Transporte Crédito: Gentileza: Ciudad de Bondis

A partir del choque de una formación del tren Sarmiento contra la plataforma de la terminal de Once, el grupo que presiden los hermanos Mario y Claudio Cirigliano empezó a desmembrarse. Luego de tres meses de intervención oficial, el gobierno de la entonces presidenta, Cristina Kirchner, le rescindió la concesión a Trenes de Buenos Aires (TBA), la firma que tenía a su cargo la explotación del ramal Sarmiento. La empresa se extinguió, sus empleados pasaron a la compañía estatal que se quedó con el servicio y TBA se convirtió en un sello con centenares de juicios sobre sus espaldas.

En los años siguientes Plaza fue perdiendo el manejo de sus colectivos porteños que en la mayoría de los casos estaban pintados de color rojo. El grupo que controlaba una decena de líneas, las fue vendiendo a otros jugadores del mercado como Ersa (que se quedó con la 133 y 140), La Nueva Metropol (136, 163) y la propia Misión Buenos Aires, que se alzó con con la 61,62, 114, 129 y 143.

Relaciones cruzadas

A la vieja Plaza solo le quedó el control de la sociedad Mayo SATA, concesionaria de las líneas 141 y 36, aunque esta última dejó de operar hace dos años en medio de un conflicto sindical.

“En el mercado no dejó de sorprender lo que pasó con Plaza porque se especulaba con la buena relación que tenían los Cirigliano con el cambio de Gobierno y que las nuevas autoridades podían destrabar el cobro de los subsidios que hoy se encuentran parados por la deuda que arrastra la empresa con la AFIP”, explicó a LA NACION una fuente del sector.

La relación con las autoridades no es un dato menor en un negocio como el de los colectivos que está en manos de empresas privadas pero que en los hechos depende cada vez más de los subsidios estatales.

“Los subsidios son cada vez más importante porque los ingresos por el cobro de boletos son muy bajos. Con un dólar a 135 pesos, está claro que el boleto a 18 pesos quedó muy atrasado y la situación se profundizó a partir de la pandemia que hace que los colectivos hoy transporten una quinta parte de lo que tenían antes de la cuarentena”, explicó Matías Labate, director del portal especializado Ciudad de Bondis.

Interna misionera

El grupo Misión Buenos Aires ya opera cinco líneas de colectivos en el área metropolitana (la 145 es la sexta), pero no es la única compañía de capitales misioneros en el negocio del transporte porteño.

Su principal competidor es La Nueva Metropol, que está controlada por Javier y Eduardo Zbikoski, los hermanos que están peleados con Marcelo.

Todo cambia

El reemplazo de la 141 por la nueva 145 que dispuso el Ministerio de Transporte no es algo común (tradicionalmente cuando cambiaba el concesionario de una línea de colectivos se mantenía el número), aunque en el último tiempo existen algunos antecedentes.

Así la 165 -que une Monte Grande con Plaza Miserere- pasó a operar con el número 164, cuando fue adquirida por Dota y la 112 (Lanús-Chacarita) cambió a 119.

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