Elba Rodríguez, la ganadora de Masterchef: su vida hoy y su pronóstico de la final

Aunque el servicio meteorológico informe alerta naranja, en la casa de Elba Rodríguez se prepara sopa. No hay veranos que frenen las sopas de trigo, maní, avena, polenta y de huevo. Tampoco hay inviernos que condicionen. El limonero cuatro estaciones de su casa es como un poema que abastece de limonadas aún con temperaturas bajo…

Elba Rodríguez, la ganadora de Masterchef: su vida hoy y su pronóstico de la final

Aunque el servicio meteorológico informe alerta naranja, en la casa de Elba Rodríguez se prepara sopa. No hay veranos que frenen las sopas de trigo, maní, avena, polenta y de huevo. Tampoco hay inviernos que condicionen. El limonero cuatro estaciones de su casa es como un poema que abastece de limonadas aún con temperaturas bajo cero. La vida de Elba es una experiencia sensorial, una búsqueda de colores, sabores que impriman recuerdo. Pala, barro y una cuestión de fe. El santuario que fue creciendo gracias a las manos de su papá, de su mamá y ahora de su hija es su huerta.

Elba era estudiante de enfermería cuando en julio de 2014, en la primera edición argentina de Masterchef, escuchó de boca de Mariano Peluffo que se había impuesto al abogado Pablo Fekete para coronarse como reina de la cocina. “Mi punto débil es la falta de conocimiento”, dijo con una humildad visceral ante Donato de Santis, Germán Martitegui y Christophe Krywonis y todo fue entonces un gran zoom. Paseos por los canales de televisión, libro propio y una curva mediática que fue aplanándose.

Los días después del golpe de fama son esto: generación de contenidos en redes sociales y un trabajo como recepcionista en una unidad de pronta atención de Avellaneda. La separa del público un vidrio y el miedo al coronavirus. “Me reconocen hasta con el tapabocas”, se ríe. “Al principio fue difícil no angustiarse. Es una lotería salvarse”.

Elba Rodríguez, la ganadora de “Masterchef 2014”.

Por las noches, su control remoto no tiene sobresaltos. El televisor queda anclado en Masterchef Celebrity. Desde la cama, Elba les habla a los participantes, pronostica, empatiza con el nudo en el estómago durante algunas devoluciones. “Estoy enganchadísima con el programa. Se pusieron super creativos con los platos. Me encanta el esfuerzo de todos teniendo en cuenta que ninguno es profesional. ¿Mi preferida? Claudia”.

“LaClaudia”, así, todo junto, “La Villafañe”, es para Elba, nacida en el mismo hospital que Diego Maradona, el Evita de Lanús, tal vez, un espejo. “Me gusta mucho lo que transmite como persona y eso que dice, ‘pienso mucho como mamá’ y su compañerismo, su forma de pensar en el otro”.

Elba Rodríguez, ganadora de “Masterchef” 2014 (Instagram).

-¿Cuáles son tus candidatos?

-Claudia hizo unos bifes a la criolla que me encantaron. También me gustaría que llegue “El Polaco” a la final. O el Turco García, que tuvo una gran evolución. Vicky fue la gran sorpresa, uno esperaba que no hiciera un huevo frito… Al principio mi candidato era Boy Olmi, pero está teniendo una racha negativa. Y algo que no esperaba era que se fuera Iliana Calabró: yo probé sus platos y sé que tiene una gran mano para la cocina.

-¿Y tu evaluación del jurado?

-Los tres están teniendo devoluciones constructivas. Al principio le tenía miedo a Germán (Martitegui) por sus devoluciones filosas, pero termina enseñando con gran altura. Y la incoporación de Dolli Irigoyen me pareció maravillosa.

Elba a seis años del gran golpe de fama (Instagram).

“Elbita” nació el 29 de julio de 1990, 21 días después de aquel llanto general argentino tras el subcampeonato de la Selección ante Alemania, en Italia. Se crió con las pupilas clavadas en las preparaciones gastronómicas caseras de su madre. En su hogar natal el guiso era la estrella. Por años el rito era ser la encargada del mandado diario. Salía a buscar un corte de carnicería, el huesito de cuadril, con el que su mamá obraba maravillas.

Tercera hija de la pareja de bolivianos de Ceferino y Margarita, cursó la primaria en la escuela 77 América Latina, de Lomas de Zamora, y la secundaria en el colegio General Savio, también de Lomas. Cuando no cocinaba, acompañaba a su padre, empleado de la construcción, a las obras. De tanto mirar, aprendió a “hacer mezclas, a usar la amoladora, el taladro”, conocimientos que le sirven hoy para terminar su casa del sur bonaerense.

Recibida de Licenciada en Enfermería en la Universidad de Lanús, un día vio una la publicidad televisiva de Masterchef y se obsesionó. “¿Cuántas cosas más querés hacer, hija?”, le llamó la atención su madre. Elba desoyó eso, se grabó haciendo canelones rellenos con bolognesa y salsa blanca y mandó a Telefe su video. El resto, lo soltó a designio del universo. La eligieron de entre 5.000 postulantes.

Autora de la memorable sopa de maní boliviana que hizo lagrimear a los televidentes, Elba fue el triunfo de lo autóctono, del antimarketing en una pantalla donde lo cool y lo porteño parecen hegemonizar y no hay espacio para el Altiplano.

ELas grandes producciones de Elba Rodríguez, que no para de cocinar. (Instagram)

-¿Cómo transitaste la cuarentena como trabajadora de la salud?

-Los protocolos se iban acomodando cuanto más se sabía del virus y estuve asustada, más que nada por mi papá, que tuvo un problema cardíaco y estaba con las defensas bajas. Pero había que seguir. Hoy estoy muy dedicada también a las redes, a mostrar más mi esencia, lo que tiene que ver con la cocina a leña, a fuego, lo orgánico, los productos de mi huerta. Y hasta explorar con otros utensilios como batán, una mesada de piedra, similar a un mortero, que puede tener distintos tamaños, y sirve para moler alimentos. 

-¿Sentís que la televisión usa y descarta a sus participantes o es un proceso natural ir dejándolos de lado?

-A mí en un principio me explicaron que esto tenía fecha de vencimiento. El público no me olvidó, pasaron seis años y me siguen invitando de distintos ciclos. Es cierto que te aferrás emocionalmente a mucha gente, pero también que yo elegí el camino de la independencia. Y no traicionar mis valores, mi rutina. Muchos me preguntaban por qué no me mudaba a otro barrio, pero yo valoro tener cerca a mi familia, mi jardín, sentir el cantar de los pajaritos.

El día dela coronación, Elba Rodriguez y los jurados de “Masterchef”.

-¿Hubo muchos amigos del campeón cuando te coronaron?

-Sí, pero yo me aferré mucho a mi familia. Y cuando necesitaba consejos le escribía a Christophe. La productora y el canal me ayudaron mucho a hacer mis primeros pasos. Y a las personas turbias, las alejé.

-¿Cuál es la sensación más fuerte que te genera cocinar?

-Tranquilidad. Felicidad. Cuando más felicidad siento cocinando es en los vivos de mis redes. Porque cocinar no es solo cocinar, es comunicar. Y es mi manera de dar amor. Por ejemplo: debía pancitos caseros a mi familia hace tiempo y hoy a las siete ya estaba amasando para que encontraran el pan calentito en su desayuno.

-¿Cuál es tu ingrediente favorito, ese comodín que le da tu impronta a todo?

-El ají. Es noble. Puede ser picante, pero a la vez hay formas de suavizarlo.

-¿Qué platos son metáforas de lo que sos vos?

-Yo amo los tamales, las empanadas, las preparaciones en cazuelas y las cocciones con paciencia, a leña. Amo lo aromático y amo reivindicar mis raíces bolivianas. Soy inquieta, movediza, exprimo el día, cuando no estoy cocinando estoy haciendo carpintería. El otro día estaba con la pala en mano removiendo la huerta y pasaron unos vecinos que no podían creerlo. A mí la televisión no me cambió ni me mareó. No necesito otra cosa que tener cerca a mi familia.

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