La Voz: nadie del jurado lo eligió y su bronca lo dijo todo

Los ojos fijos, la mandíbula dura, cara de pocos amigos mezclada con desilusión. El paso de Leandro Pérez por La Voz Argentina fue muchas cosas menos placentera, al menos dentro de lo que se pudo ver en el material editado.Nacido en Mendoza hace 33 años, la música encontró a Leandro hacia el final de su…

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Los ojos fijos, la mandíbula dura, cara de pocos amigos mezclada con desilusión. El paso de Leandro Pérez por La Voz Argentina fue muchas cosas menos placentera, al menos dentro de lo que se pudo ver en el material editado.

Nacido en Mendoza hace 33 años, la música encontró a Leandro hacia el final de su adolescencia: “A los 19 años empecé a tocar la guitarra, y a medida que iba tocando fui implementando el canto”. Su historia de vida no había sido fácil: “Mi viejo nos abandonó cuando tenía 12 años, fue muy difícil crecer sin un padre que me guiara. Somos cuatro hermanos, mi vieja laburaba para mantenernos a nosotros”.

Los problemas de Leandro no terminaron ahí, “cuando encontré la música era lo que tenía que pasar, porque yo me lesioné y no pude seguir jugando al fútbol”. Y por si fuera poco, tampoco pudo encarar un rumbo académico, “quise estudiar pero no pude, y salí a trabajar. Y necesitaba esto, algo que me motivara a mí para seguir mi vida porque todo lo que quería hacer no lo pude hacer. Me siento orgulloso de mí porque persigo mis sueños. Siento que vine a este mundo para esto, y lo hago con mucho amor”.

Sin embargo, la vida le dio una nueva desilusión, y esta vez en el terreno en el que se siente más seguro, porque su aguerrida interpretación de “Rock and Roll y fiebre” de Pappo no alcanzó para seducir al jurado.

Ninguno de los cuatro equipos se dio vuelta, y a Leandro se le transformó la cara. Por más palabras de consuelo que ensayaran los expertos, el muchacho dejó el escenario con cara de frustración y pocos amigos. Ya en los brazos de su madre, la bronca mutó en llanto. Hasta el mismo Marley no pudo evitar lo evidente: “A no desanimarse. Se te nota muy deprimido”. Y sí, si ni siquiera le contestó. Por una vez, las cámaras del programa captaron una reacción visceral, auténtica y políticamente incorrecta.

LA NACION

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