Hend Zaza, la deportista más joven de Tokio 2020: la abanderada de Siria que brilla en el tenis de mesa a los 12 años

TOKIO.- Hend Zaza se acercó al tenis de mesa a los cinco años. Vio ganar un torneo a su hermano y decidió empezar a jugar. A los siete, ya era toda una prodigio. Y a los 11 dio el gran golpe: consiguió una plaza olímpica. Su ascendente carrera encuentra un guiño de su disciplina: no…

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TOKIO.- Hend Zaza se acercó al tenis de mesa a los cinco años. Vio ganar un torneo a su hermano y decidió empezar a jugar. A los siete, ya era toda una prodigio. Y a los 11 dio el gran golpe: consiguió una plaza olímpica. Su ascendente carrera encuentra un guiño de su disciplina: no hay límites de edad. Abanderada de Siria en la ceremonia de inauguración de Tokio 2020, su nombre dio la vuelta al mundo en cuestión de segundos. ¿Quién es esta chica? ¿Cómo puede participar alguien que sería hasta demasiado pequeña para ser parte de los Juegos de la Juventud? Pero poco le importa a Zaza: a su edad, ya dominó todas las categorías en las que participó en su país.

Zaza se clasificó para los Juegos después de ganar cuatro de cinco partidos en el Torneo Preolímpico de Asia Occidental, en Jordania. Si su imagen impacta, más lo hace su documento: nació el 1 de enero de 2009. A los 12 años, seis meses y 23 días, inicia su participación en Tokio 2020 (juuega en la noche del viernes, hora argentina), con el objetivo de sumar millas olímpicas y llegar en su mejor estado de forma para París 2024. Con su participación, se convertirá en la deportista olímpica más joven en 52 años desde que Beatrice Hustiu, de 11 años, compitió en patinaje artístico en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1968. Aunque no podrá hacer caer la plusmarca: el atleta más joven registrado en la historia de los Juegos fue el gimnasta griego de 10 años Dimitrios Loundras, que compitió en Atenas en 1896 y ganó una medalla de bronce por equipos.

La abanderada de Siria, Hend Zaza, y el abanderado de Siria, Ahmad Saber Hamcho, y su delegación desfilan durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, en el Estadio Olímpico de Tokio, el 23 de julio de 2021MARTIN BUREAU – AFP

Más allá del talento y su fortaleza, las crónicas tras cada uno de sus éxitos intentan explicar cómo se entrena en un país marcado por los conflictos bélicos. Y cómo utiliza esa situación como combustible para la motivación. “Es un regalo para mi país”, dijo cuando consiguió la plaza en el preolímpico. Nacida en Hamah, se mudó a Damasco y empezó a crecer en la capital, aunque lejos de las condiciones de entrenamiento para la élite. Lo hace en una sala con cuatro mesas relativamente viejas, piso de concreto y cortes frecuentes de energía que hacen que el entrenamiento dependa de la luz solar. “Durante el conflicto, tuvimos muchas dificultades y no entrenamos mucho ni viajábamos entre ciudades, así que tuve que enfrentar dificultades. Incluso siempre me resultó difícil conseguir paletas y pelotas”, reconoció en una entrevista con el medio chino CGTN. Por eso no entra en las previsiones de medallas, pero sí llama la atención por su edad y su nivel. Y por cómo muestra valentía en la adversidad.

“Rara vez vi a una jugadora de esta edad jugar con tanta alegría y entrenar con tanta intensidad como Zaza. Ella nunca caminó para recoger la pelota, corrió. Si bien, por supuesto, su técnica necesitaba y aún necesita mejorar, su determinación, resistencia y voluntad de jugar y ganar son (casi) una garantía de éxito en el futuro”, destacó el año pasado Eva Jeler, entrenadora por 37 años de la federación alemana de tenis de mesa. “El principal rayo de esperanza de Siria”, lanzan en el sitio oficial de la ITTF (la federación internacional de tenis de mesa, por sus siglas en inglés). “Uno puede estar seguro de que este es el comienzo de una carrera larga y exitosa, pero también impulsada por la humildad y la madurez más allá de su edad”, añaden.

El Gimnasio Metropolitano de Tokio, vecino al estadio Olímpico, será testigo de su historia. De un salto con pocos precedentes. Y mientras en Siria aguardan por su evolución, en el mundo olímpico hacen cuentas: en las últimas semanas circuló una previsión que, en caso de darse, sería un verdadero choque de planetas. En tenis de mesa femenino también está Ni Xia Lian. La mujer nacida en Shangai y que ahora representa a Luxemburgo llegó a los Juegos con 57 años. El polo opuesto de Zaza, fanática de las matemáticas, de Harry Potter y de la china Ding Ning. “Es una gran jugadora, tiene buenos modales y es amable; no podría encontrar una mejor referente”, reconoció antes de viajar a Tokio. A su primer Juego Olímpico en plena edad escolar. Un desafío de los que está acostumbrada: su participación en el Preolímpico asiático fue su primera vez en un torneo importante. Un certamen del que no esperaba tanto y la terminó depositando en Tokio, portando la bandera de su país y transformándose en la imagen del futuro.

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