En Washington y Wall Street celebran el acuerdo, pero advierten que todavía hay mucho por negociar

El Gobierno salió a anunciar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional “sin concesiones”, pero en Washington y Wall Street el enfoque es mucho más cauteloso. Celebran que se logró un “entendimiento de políticas” con un enfoque realista y pragmático, pero señalan que todavía hay mucho por hablar y decidir, incluso reformas estructurales. En la…

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El Gobierno salió a anunciar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional “sin concesiones”, pero en Washington y Wall Street el enfoque es mucho más cauteloso. Celebran que se logró un “entendimiento de políticas” con un enfoque realista y pragmático, pero señalan que todavía hay mucho por hablar y decidir, incluso reformas estructurales. En la capital estadounidense se estima que el acuerdo final saldrá antes de marzo.

El anuncio dio un respiro a ambas partes y le permite al Gobierno afrontar el pago de este viernes y no caer en mora con el organismo. Se acordó un sendero fiscal, que logra equilibrio en 2025, como quería el Fondo, pero ni los temas ni los números están cerrados aún.

“Esto es un paso previo para completar la negociación técnica, pero es positivo”, dijo a Clarín Claudio Loser, ex director para el Hemisferio Occidental del Fondo. “Estoy contento de que se haya hecho. Indica que Argentina paga y que hay una idea de que se va a llegar a algo razonable en las próximas semanas. El Fondo dice que todavía hay mucho que trabajar. Pero por lo menos están los lineamientos fiscales, la parte monetaria también, aunque la parte cambiaria es más difusa. No sé si habrá levantamiento del cepo. Ahora hay que poner todos los números y detalles”.

Existe un camino por delante: primero el staff del Fondo debe cerrar un acuerdo técnico detallado, luego ese programa deberá ser aprobado por el Congreso argentino y recién después el directorio ejecutivo del FMI le debe dar la luz verde. Es un proceso que lleva tiempo, pero buscan que está definido lo antes posible, en realidad antes de marzo, cuando la Argentina debería afrontar otros millonarios vencimientos y no tiene cómo.

Ni el presidente Alberto Fernández ni el ministro Martín Guzmán mencionaron, por ejemplo, la reducción de subsidios energéticos, un tema muy sensible para la población por el aumento de tarifas. Pero el Fondo señaló ese consenso que alcanzó con el Gobierno como un tema clave en su comunicado.

Otro tema son las reformas estructurales, que el Gobierno dijo que no habían sido exigidas en el acuerdo. Pero es improbable que no se esté conversando sobre este asunto. Si bien el organismo no las mencionó en su comunicado, seguramente pedirá que se implementen en algún momento, ya que siempre han estimado que para la consolidación fiscal hay que hacer reformas impositivas o laborales, por ejemplo. Se verá hasta dónde puede tirar la cuerda la administración Fernández para adaptarse a ese reclamo, evitarlas o posponerlas.

Es posible que también pidan reformas para mejorar la producción, el crecimiento, las exportaciones y también para mejorar la transparencia en el gasto. El FMI quiere dar previsibilidad a las reglas del juego.

“Es bueno para la Argentina porque ahora debe tener disciplina. Al Gobierno le soluciona el problema. No tener un programa hubiera sido una catástrofe espantosa para Argentina en términos financieros”, dijo Loser.

Hans Humes, CEO Greylock Capital Management, dijo a Clarín que “no tenemos todos los detalles del acuerdo por lo que podría ser prematuro decir si significa el fin de la crisis del FMI para Argentina”.

“Sin embargo –agrega–, no creo que sea prematuro decir que las señales son muy constructivas. Este anuncio fue mucho antes de lo que la mayoría de la gente esperaba. También parece que los parámetros del acuerdo sientan las bases para una recuperación impulsada por el crecimiento”.

Humes señala que “la incorporación a un servicio de fondo ampliado es notable y permite un cronograma de reembolso que es significativamente más manejable. La reducción de los déficits fiscales y la recepción de nuevos desembolsos también son aspectos positivos notables. La reacción del mercado ha sido prudentemente positiva. Los bonos han subido un 15% en el día. La mayoría de las investigaciones del lado de la venta también han visto el anuncio como significativamente constructivo”

Y concluye: “La última vez que comenté sobre esta situación, dije que no había una buena solución para ninguna de las partes en esta negociación, por lo que llegarían a la solución menos mala. Creo que puede que haya sido demasiado pesimista: según el esquema general del acuerdo, parece que en realidad es razonablemente bueno”.

Alberto Ramos, de Goldman Sachs, es más escéptico. Comentó en un reporte que “la clave para los mercados es la matriz de condicionalidad política que sustenta el programa (reformas y otros ajustes macro necesarios) y, en particular, la trayectoria de la consolidación fiscal. Una matriz de condicionalidad política débil/blanda y una trayectoria de ajuste fiscal con carga de retraso limitan el impacto en el mercado del nuevo acuerdo, ya que puede no conducir a una mejora de los resultados macroeconómicos a corto plazo”.

Y habla de los desequilibrios. “Tan difícil como proporcionar un compromiso creíble hacia una consolidación fiscal razonable es abordar los grandes desequilibrios financiero-monetarios (por ejemplo, un peso muy devaluado, una inflación elevada y arraigada de más del 50%, y unos mecanismos de cepo financiero amplios y cada vez más distorsionadores)”.

Como todos, quiere ver los números y no sólo escuchar las palabras: “Nos reservaremos un juicio más amplio hasta que podamos revisar el proyecto del nuevo programa, ya que, según la primera impresión basada en las observaciones ‘retocadas’ de las autoridades, parece que la estrategia monetaria/financiera no es especialmente sólida”.

Y agregó: “La clave para Argentina y para los mercados es también la trayectoria de los desembolsos en el marco del nuevo programa con respecto a los pagos previstos del servicio de la deuda de Argentina al FMI. Una senda de desembolsos anticipada con respecto al calendario del servicio de la deuda daría a Argentina una nueva financiación neta a corto plazo, pero el FMI correría el riesgo de ver su ya muy grande exposición a Argentina aumentar aún más si el programa se desvía”.

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