Tras la presión de Cristina Kirchner, el Gobierno refuerza el cepo a las importaciones

Preocupados por la continua sangría de reservas y las duras advertencias de Cristina Kirchner sobre el “festival de importaciones”, el Gobierno avanzó en las últimas horas en un nuevo esquema para administrar las importaciones. Como la Coca Cola, la fórmula se guarda bajo un estricto hermetismo, pero todo indica que el equipo económico prepara una estrategia…

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Preocupados por la continua sangría de reservas y las duras advertencias de Cristina Kirchner sobre el “festival de importaciones”, el Gobierno avanzó en las últimas horas en un nuevo esquema para administrar las importaciones. Como la Coca Cola, la fórmula se guarda bajo un estricto hermetismo, pero todo indica que el equipo económico prepara una estrategia de pinzas con un mismo objetivo: frenar el drenaje de dólares.

El esquema en camino sumaría nuevas restricciones para pasar el filtro oficial, más limitaciones para acceder a las divisas al valor oficial, revisiones empresa por empresa y controles más intensos en materia impositiva. El mecanismo deberá ser de relojería para no frenar la actividad ni complicar el programa con el FMI, en donde ya advirtieron que los esfuerzos para acumular dólares deberán evitar mayores controles de las importaciones.

Sumidos en un silencio estricto en medio de la gira presidencial en Alemania, los diferentes ministerios le adjudicaban anoche a las otras carteras la responsabilidad sobre los cambios inminentes. “Hablá con Economía y Banco Central”, señalaron anoche desde un despacho oficial. Otros apuntaron al Ministerio de Desarrollo Productivo y la AFIP. Todos síntomas de la fragmentación de decisiones en un gobierno bajo fuego cruzado.

Acompañado del titular del BCRA Miguel Pesce y su secretario de Comercio Guillermo Hang, Martín Guzmán reconoció el viernes pasado en una reunión con empresarios que el fuerte crecimiento de las importaciones de energía “acentuó las necesidades de administración del comercio exterior”. En los primeros cinco meses sumaron US$ 4.641 millones, el triple de los US$ 1.520 millones en igual periodo de 2021.

Los dos funcionarios albertistas creen que la incertidumbre provocada por el shock en los precios de la energía fruto de la guerra en Ucrania estimuló el adelanto de importaciones de combustibles. Pero por el momento no hay instrucciones de limitarlas. Eso avivaría el fuego de la inflación y el malestar por el faltante de gasoil. La mira estará puesta en bienes intermedios y de consumo final, ambos apuntados por economistas que asesoran a la vicepresidenta.

Apenas asumió en el Ministerio de Desarrollo Productivo, Daniel Scioli inició la un sondeo la semana pasada entre cámaras y empresas para detectar importaciones “especulativas”. En un día, se reunió con UIA, CAME y CGERA. De allí, los empresarios se fueron con la certeza de que se ajustará el torniquete, pero nadie quiere ser el pato de la boda. La secretaría de Industria, a cargo de Ariel Schale, maneja los permisos (Licencias Automáticas y No Automáticas).

Los industriales, sin embargo, temen que el Banco Central esté a cargo del nuevo cepo, con la extensión del plazo de 180 días para acceder a las divisas para pagar compras en el exterior. Desde marzo, la entidad dividió las importaciones no automáticas en dos categorías del Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI). Las A acceden de inmediato a los dólares y las B deben esperar 180 días por exceder el 5% de dólares requeridos en 2021.

Cristina le pidió el lunes pasado a Scioli una mayor articulación con el BCRA. Su cartera es la encargada de definir la inclusión de posiciones arancelarias en las SIMIs B, una opción que ven factible en el equipo de Andrés Asiain, del Centro Scalabrini Ortiz (CESO). Por lo pronto, el ministro definió que habrá una revisión “empresa por empresa”, una idea impulsada por el titular del CEPA, Hernán Letcher, una de las voces que escucha la vicepresidenta.

El exembajador en Brasil se reunirá en los próximos días con las terminales de ADEFA para revisar sus números de producción, exportación e importación y determinar el cupo de divisas en función del excedente de dólares. Pese a que el volumen de vehículos de importados pasó del 40 al 50% entre marzo y mayo, las empresas no esperan problemas. El BCRA ya les autorizó que cedan parte de su cupo a sus proveedores de autopartes. 

También se esperan novedades en la AFIP y la Aduana, dos áreas apuntadas por la vicepresidenta en su discurso del lunes pasado, por ser las que fijan los precios de referencia y controlan que no haya subfacturación de exportaciones ni sobrefacturación de importaciones. Tras la embestida de Cristina contra la evasión fiscal, los empleados notaron un incremento de las inspecciones. “Los operativos siguen igual de intensas”, respondieron fuentes oficiales.

Anoche una versión indicaba que investigarán la “sobre facturación de importaciones” de algunas empresas de Tierra del Fuego.

Las presiones impactaron sobre el organismo a cargo de Mercedes Marcó del Pont. La semana pasada asumió en la dirección de Aduana Guillermo Michel, un hombre de Sergio Massa que trabaja en medidas para administrar el comercio exterior, y ganó poder la subdirectora general de Recursos Humanos, Cecilia Rodríguez, alineada con La Cámpora, al hacerse cargo de la gestión del personal, incluida la designación de personal sin formación universitaria en cargos jerárquicos.

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