El riguroso plan que le permitió a Vecchio “estar 10 puntos” a nivel físico y futbolístico

Huevo revuelto sin yema, almendras, frutas secas, palta y tostadas integrales en la desayuno y la merienda. Si almuerza, generalmente en el club, no cena. Pollo, fundamentalmente, con ensalada como plato principal.La dieta de Emiliano Vecchio es sagrada. También, su rutina de entrenamiento. De hecho, quedaron sorprendidos en el cuerpo técnico de Racing, cuando llegó…

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Huevo revuelto sin yema, almendras, frutas secas, palta y tostadas integrales en la desayuno y la merienda. Si almuerza, generalmente en el club, no cena. Pollo, fundamentalmente, con ensalada como plato principal.

La dieta de Emiliano Vecchio es sagrada. También, su rutina de entrenamiento. De hecho, quedaron sorprendidos en el cuerpo técnico de Racing, cuando llegó hace menos de un mes para incorporarse al plantel que conduce Fernando Gago. No es casual que haya bajado cinco kilos. Está en el peso óptimo porque se propuso, como dijo el domingo, después su magnífica actuación ante Aldosivi, “estar 10 puntos”. Porque así lo exige el desafío que asumió cuando llegó a Mozart y Corbatta.

De contextura robusta, Vecchio intenta mantener la figura. Después de su salida de Rosario Central, impulsada por su relación Leandro Somoza, que no fue mala pero tuvo “carencia de feeling”, según sus allegados, el volante de 33 años se propuso volver a la escena del fútbol grande. Y como tenía el pase en su poder, se preparó en MAG Power, el centro de entrenamiento de Sebastián Grazzini. Sí, otro enganche que supo vestir la camiseta de Racing.

El grito de gol. Vecchio marcó uno propio y participó en otros dos tantos de Racing ante Aldosivi. (Foto Marcelo Carroll)

Vecchio trabajó a fondo en las máquinas que el Mágico patentó con el objetivo de medir la potencia y resistencia de los futbolistas. De hecho, en su gimnasio de Rosario son varios los futbolistas de Newell’s y de Central que intercalan su rutina, siempre bajo la supervisión de los profes de los clubes, claro.

“Emiliano se lo tomó esto como una revancha en el buen sentido de la palabra, se preparó mucho para llegar en ese nivel físico. Es un fenómeno, cuando se plantea algo en la cabeza, lo hace. Los objetivos que se proponga, sin dudas los va a lograr”, le dijo Grazzini a Clarín.

El ex futbolista de 41 años, que jugó 34 partidos y marcó 5 goles en la Academia durante 2009 y 2010, contó que hizo fuerza para que su amigo llegara a la vereda celeste y blanca de Avellaneda. “Hace un tiempito me recibí de técnico y conmigo trabaja Ezequiel Videla. Me acuerdo que nos juntamos en un café y justo se decía que podía jugar en Independiente. ‘¿Cómo te va a ir al Rojo?’, le decíamos. Por suerte, firmó con Racing”, deslizó entre risas.

Vecchio se entrenó a conciencia durante dos semanas en el centro especializado en la activación de fibras rápidas que tiene Grazzini. Lo asesoraron dos preparadores físicos, Franco Susco y Emanuel Lillini. Después, llegó el momento de entrar en la órbita del cuerpo técnico de Gago, que tiene a Roberto Luzzi a cargo de la preparación integral, secundado por Angel Federico Trídico.

“Tanto Fernando (Gago) como todo el cuerpo técnico es muy exigente en lo físico. Entendí que para jugar al ritmo de Racing uno tiene que estar 10 puntos en lo físico. Me han hecho sentir muy bien. Y les agradezco a los profes porque no es fácil a mi edad, con casi 34 años”, dijo Vecchio en el campo de juego, un ratito después de su participación en tres de los cinco goles que la Academia marcó ante Aldosivi. Uno de ellos, el primero, de su autoría. Le sobró resto para ser la gran figura: a los 20 minutos del segundo tiempo fue reemplazado por Jonathan Gómez.

Según cuentan quienes están cerca de Vecchio, “está muy metido y enfocado en Racing. Quiere dejar su huella”. Su mujer y sus hijos se quedaron en Rosario porque le representaba un problema sacar a los chicos de la escuela a mitad de año. Generalmente, viaja en sus días libres. El resto, los pasa en Buenos Aires y aprovecha el gimnasio donde vive para no perder el ritmo.

Sabe que no puede dar ventajas desde lo físico. En especial, por la exigencia de Gago. “Le dije que venía a un grupo de mucho trabajo, con una forma de convivir y de entrenar. Le puse claro que no hay titulares indiscutidos. Yo creía que se iba a acoplar rápido por el deseo y las ganas que muestra”, afirmó el entrenador. Y no se equivocó.

Grazzini lo definió en una frase: “Rebobina la jugada para él solo y juega dos segundos antes que el resto”. De su constancia dependerá mantener semejante nivel.

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