“Nos enseñó todo”: la despedida de Marcelo Bonelli a César Mascetti

El ex conductor de “Telenoche” murió a los 80 años y Bonelli, que debutó en TV con él, evoca al “Gaucho” detrás de cámaras. Cesar Mascetti fue un maestro para mí, en la televisión y en la profesión. También para una numerosa camada de excelentes colegas que hoy seguimos su legado. Lo dijo en la ultima trasmisión de…

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El ex conductor de “Telenoche” murió a los 80 años y Bonelli, que debutó en TV con él, evoca al “Gaucho” detrás de cámaras.

Cesar Mascetti fue un maestro para mí, en la televisión y en la profesión. También para una numerosa camada de excelentes colegas que hoy seguimos su legado.

Lo dijo en la ultima trasmisión de Telenoche. En ese emotivo noticiero final –junto a su inseparable y querida Mónica- afirmó una máxima imborrable : “Hay que seguir haciendo periodismo independiente para informar y para intentar transformar al país”.

La noticia de su muerte nos conmovió a todos. Cesar, “el Gaucho”, partió este martes después de una vida brillante y una excelente carrera profesional.

Bonelli cuenta que César sabía generar muy buenos climas de trabajo. Y que estaba en todos los detalles.

Tenía un sinnúmero de virtudes como periodista. Nos enseñó todo.

Recorrió toda la carrera profesional: cronista, redactor, estuvo en eternas guardias callejeras , movilero, hacedor de grandes notas -como descubrir en Brasil a George Harrison– hasta llegar a ser el conductor de un Telenoche que arrasaba (en Canal 13). El numero Uno.

Todas las familias se reunían a las 20 para informarse a través de Mónica y Cesar. Liderazgo absoluto.

Alcanzó picos de rating inigualables. Tuvo coberturas memorables y marcó una época: su figura y su palabra tuvieron una credibilidad sin igual en la sociedad.

Un cuidador de los detalles

Estaba en los detalles. Se pasaba largas horas en la preproducción del noticiero. Insistidor y con una virtud especial : habitualmente conocía los temas y, si no, se informaba hasta el detalle de cada nota.

Mónica y César junto a Magdalena, en una fiesta aniversario de Radio Mitre.

César era todoterreno. Trasmitía con la misma soltura un “corte de luz barrial”, que una crisis política de gabinete. Tenía el “don” de poder contar la noticia con mucha sencillez y pura sinceridad. Así logró algo que pocos alcanzan: traspasar la pantalla y formar parte de las familias argentinas.

Me tocó debutar en la TV con César. Como conductor de Telenoche se las ingeniaba para sacar lo mejor de uno. Te hacía la pregunta justa y exacta para que uno se luciera: “Para que expliques, para que te puedas hacer entender, aun en tema complejos”.

Partía de una premisa: cuanto mejor informaban todos, mejor sería el noticiero. Sin mezquindades ni dobleces.

Compartimos muchas e importantes coberturas: la convertibilidad, los atentados a la embajada de Israel e Amia, claves elecciones presidenciales… Y la crisis del 2001: casi doce horas ininterrumpidas en el aire, contando ese dramático momento del helicóptero y la caída de Fernando de la Rúa.

Siempre aplomado. Siempre certero. Siempre preciso. Con la pizca de humor y picardía necesaria para no caer en la solemnidad. Te hacía lucir, pero lo mejor de César no fue eso. Lo profesional no fue lo único.

Lo mejor de César fue “la persona”. Divertido, simple y afable, confidente: creaba un clima de trabajo gracias al cual todos estábamos contentos de participar en Telenoche.

Abrió San Pedro -su lugar en el mundo– a todos. Asados, reuniones íntimas y los tradicionales e inolvidables festejos de fin de año para todo –dos centenares– el equipo del noticiero.

Compartíamos algunas pasiones: el fútbol, el básquet y la natación. César era fanático de Boca y yo de Racing: había cargadas, chanzas e indirectas en el aire.

Cada vez que yo iba a GEBA -nuestro club- todos me preguntaban por César.

Socios –que por razones generacionales – yo no conocía. Todos hablaban bien de él. Porque su sobrenombre lo decía todo: “El Gaucho”. Cesar partió este martes. Fue una pésima noticia. Ésa que nunca querés escuchar. Primero fue un rumor y después sonaron todos los teléfonos.

Fue duro para todo el equipo. Durísimo para el periodismo. Hace unos días murió Magdalena Ruiz Guiñazú. Ahora otro grande: César.

Tan grande que en el 2003, con todo por delante, tomó una difícil determinación personal: dejar Telenoche y refugiarse con Monica en sus proyectos personales de San Pedro.

Gracias, César, por todas las enseñanzas. Por tu bondadoso trato. Por darme lugar y dejarme crecer. Se fue un grande.