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Un templo umbanda, sexo, alcohol y drogas: el aberrante crimen de Melina Romero que casi queda impune

La adolescente fue a festejar su cumpleaños a un boliche de San Martín y desapareció. La encontraron asesinada un mes después cerca de la Ceamse de José León Suárez. Hubo un sólo condenado por el hecho.

Luciana Soria Vildoza

17 de julio 2023, 05:32hs

El cuerpo de Melina Romero fue encontrado un mes después de su desaparición, a pocos metros del predio de la Ceamse de José León Suárez. (Foto: Facebook).

El cuerpo de Melina Romero fue encontrado un mes después de su desaparición, a pocos metros del predio de la Ceamse de José León Suárez. (Foto: Facebook).

El 24 de agosto de 2014 Melina Romero fue a festejar su cumpleaños número 17 al boliche “Chankanab” de San Martín, y desapareció. Después, al mismo tiempo que crecía la preocupación y su cara ya aparecía en los medios, el video de una cámara de seguridad y la declaración de una testigo clave abrieron la puerta al horror.

El cuerpo de la adolescente fue encontrado a un mes de iniciada la búsqueda en un arroyo cercano al Ceamse de José León Suárez. La habían golpeado y violado, pero no se pudo establecer la causa de la muerte por el avanzado estado de descomposición que presentaba.

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Tres años después, en noviembre de 2017, un jurado popular declaró culpable por unanimidad a Joel “Chavito” Fernández de los delitos de “homicidio preterintencional” y “privación ilegal de la libertad coactiva agravada por la participación ilegal de dos o más personas” y la Justicia lo condenó a la pena de 13 años de prisión.

“A mi criterio no se hizo justicia como debe funcionar el sistema porque al Estado no le interesó Melina”, dijo a TN el abogado penalista que representó a la familia de la víctima, Marcelo Biondi, y resaltó: “Nosotros, con un aparato particular, logramos muchísimo: un juicio por jurados y una condena ante la posibilidad de la impunidad total”.

El principio del fin

Las imágenes registradas por las cámaras permitieron reconstruir la última noche de Melina antes de su desaparición. A las 23.24 de ese sábado la adolescente llegó al boliche de Avenida Juan Domingo Perón al 3300 acompañada por un chico, y se retiró de ese lugar a las 6.46 del domingo 24 junto a tres o cuatro jóvenes.

Sin embargo, ese día no llegó a su casa y a partir de la denuncia radicada por su madre se tejió un ovillo de dudas que empezó a desenredarse gracias a esas filmaciones y con la declaración de “Melody”, una testigo clave en la causa que identificó a uno de los sospechosos, cuya detención derivó en los rastrillajes para dar con el cuerpo.

El hombre señalado por la testigo fue “Chavito” Fernández, quien después resultó condenado por el crimen de la adolescente. “La única acusación la mantuvimos contra “Chavito” porque él le había manifestado a varios testigos dónde arrojaron el cuerpo de Melina antes que se produzca el hallazgo”, explicó Biondi a este medio, y completó: “Eso se probó en el juicio por jurados y por eso votaron su culpabilidad, que después confirmó Casación”.

La misma investigación determinó también que Fernández no actuó solo sino que hubo más personas involucradas en el hecho, pero esos supuestos cómplices nunca fueron identificados.

Una fiesta de sexo, alcohol y drogas en un templo umbanda

El relato de la testigo “Melody” fue espeluznante. Ante la Justicia, la joven declaró que Melina la había pasado a buscar a ella por su casa junto con “Chavito” y otros jóvenes y que fueron todos a otra vivienda, donde durante horas les dieron drogas y alcohol y abusaron sexualmente de ellas.

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La chica dijo que todo ocurrió en un templo umbanda de un hombre al que conocía por el nombre “César”, al cual llegaron en un auto grande de color azul. Allí, según sus palabras, Fernández y otro joven empezaron a manosear a Melina, pero cuando ésta dijo que se quería ir, la retuvieron y “César” apareció con un arma en la puerta para impedirles el paso.

La joven declaró que Melina esperaba al chico con el que se había besado en la puerta de “Chankanab”, pero que éste nunca llegó. En determinado momento, mientras bailaban, los tres jóvenes le sacaron la ropa a Melina, le pegaron y la violaron, mientras ella se resistía a los codazos.

Melina tenía 17 años recién cumplidos cuando la asesinaron en 2014. (Foto: Facebook).

Melina tenía 17 años recién cumplidos cuando la asesinaron en 2014. (Foto: Facebook).

Según la testigo, Elías le limpió la cara a la víctima porque tenía sangre, dejó la prenda al costado y el menor le acercó otra limpia. “Melina no reaccionaba, respiraba lentamente, estaba inconsciente, como agonizando”, aseguró la chica y dijo que ella les pedía a los jóvenes que la llevaran a un hospital porque había quedado tirada en el piso, pero se negaron.

En ese momento, contó que se fue a llorar a un patio, luego apareció “César” y al ver a Melina les dijo: “Ah bueno, parece que la pasaron bien”. Luego, siempre según la testigo, vio que “César, Elías y (el adolescente) le estaban atando las manos y los pies (a Melina) con bolsas de supermercado a las que le dicen ‘camiseta’, de color blancas”.

“También le pusieron una bolsa en la cabeza por un rato, Melina todavía respiraba”, sostuvo la joven que dijo que intentó escaparse del lugar corriendo, pero Joel la detuvo. Siguiendo con el relato, la chica dijo que dos jóvenes y el tal “César” subieron el cuerpo de Melina al auto, dentro de una bolsa negra de consorcio en la que había piedras, y lo pusieron en el hueco del asiento delantero del acompañante. Entonces se dirigieron a un arroyo, donde ella pudo ver cómo tiraron el cuerpo de su amiga.

La “mala” víctima

Además de Fernández, hubo otros tres imputados y detenidos: Elías Fernández, apodado el “Narigón”; César Sánchez, conocido como el “Pai César”, y un joven entonces menor de edad, aunque ninguno fue acusado por el Ministerio Público Fiscal, por lo que no fueron llevados a juicio.

“La investigación en los primeros 15 días fue muy mala, el fiscal a cargo no investigó, luego fue removido”, apuntó el abogado Biondi, sobre el escenario adverso con el que se encontró cuando asumió la representación de la familia de Melina.

“En año 2014 ninguna cámara de seguridad pública del barrio funcionaba”, detalló el letrado, y agregó: “Eso porque ahí se comercializaba mucho estupefaciente al menudeo y la política de aquel momento miraba para otro lado en la zona”.

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Por otro lado, Biondi consideró que de cierta manera el caso de Melina se minimizó socialmente porque venía “de una familia sin recursos y había dido a una fiesta para consumir alcohol o estupefacientes”. “Era incipiente el tema del género a nivel masivo, se tomó consciencia social y estatal años después”, subrayó.

Lo cierto es que no encontró pruebas contundentes que le permitieran llevar también a juicio a los coimputados, pero al menos cuatro testigos señalaron a “Chavito” Fernández. “Logramos mucho en soledad sin el Estado”, indicó el abogado, tras lo cual destacó: “Sobre todo un juicio por jurados sin fiscal en el año 2017, cuando el sistema jurados tenía 2 años en la Provincia”.

El grito del condenado

“Biondi, yo no tengo nada que ver. Se lo juro por la vida de mi hijo”. Joel “Chavito” Fernández le habla al abogado de la familia de Melina Romero, Marcelo Biondi. Acaba de ser condenado por los delitos de homicidio preterintencional y privación ilegal de la libertad coactiva por un jurado popular de 12 miembros. Además, el juez Adrián Berdichevsky decidió que quede detenido desde ese mismo momento.

“Chavito” Fernández lloraba y suplicaba. Los oficiales tuvieron que sacarlo de la sala a la rastra, mientras él seguía gritando: “Señoría, quiero ver a mi hermana, por favor, no me saque de acá”. Pese a su resistencia, se lo llevaron esposado entre los cánticos en su contra por parte de un grupo feminista.

Años después, en una entrevista con los medios la mamá de Melina, Ana María Fernández, expresó: “¿Quién puede creer que él solo hizo semejante masacre y que después llevó el cuerpo hasta un arroyo sin ayuda?. Acá hay mala investigación o impunidad. La Justicia me debe esa respuesta”.

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