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A cinco años de la instalación de dos anclas junto al santuario de la virgen Stella Maris

Hacia el l final del paseo costero de Caleta Olivia, precisamente en la rotonda de acceso al puerto Caleta Paula , existe un espacio público que además de constituirse en el santuario de la virgen Stella Maris –patrona de la marinería- es  un punto de atracción turística y de encuentro de  aerobistas.

Se trata de una pequeña plazoleta, de la cual este martes se cumplen cinco años de su inauguración, en cuyo centro de encuentra una ermita que resguarda la imagen de la virgen rodeada de pequeñas rocas y dos anclas de grandes dimensiones.

Sin embargo, la mayoría de la comunidad desconoce la procedencia de esas anclas de aproximadamente una tonelada y media cada una, cuya historia fue reconstruida parciamente por quien las donara, el conocido músico local Miguel Ormeño (tropetista), quien por muchos años trabajó con su padre Marcelino en un taller metalúrgico familiar de Cañadón Seco.

De acuerdo al relato que le hizo su padre, las anclas podrían haber pertenecido a un buque que encalló hace muchas décadas en una playa situada a unos treinta kilómetros al sur de Caleta Olivia y gente dedicada a la comercialización de chatarra se ocupó de desmantelarlo en la década del 70 para luego trasladar  el material a Buenos Aires por vía terrestre.

Sin embargo, personal policial que monta guardia en el límite interprovincial ubicado en la Ruta 3 no habría autorizó el paso de las anclas porque no existía documentación que avalara pertenencia.

Finalmente fue YPF la que se hizo cargo de las mismas, depositándolas  en una plaza que existía en Cañadón Seco y como Marcelino Ormeño era un operario de la empresa, junto a otros compañeros tenía la misión de pintarlas, al igual que a otros elementos que existan en ese espacio público.

El joven contó también que cuando la plaza fue reemplazada por otra de nuevo diseño, la comuna se las cedió a su familia que ya había comenzado a formar su propio emprendimiento industrial y por lo tanto quedaron en el predio del taller.

Finalmente Miguel decidió donarlas al municipio de Caleta Olivia ya que consideraba que formaban parte del patrimonio histórico de la zona.

En principio hubo una propuesta de ubicar una detrás del complejo deportivo “Ing. Knudsen y otra en el ingreso a la playa Las Roquitas, hasta que finalmente se acordó que ambas quedaran depositadas junto a la ermita de la virgen Stella Maris que fue construida a instancias de una iniciativa de  la entonces secretaria de Cultura del municipio, Claudia Rearte y del  periodista Pablo Sotomayor, fallecido hace pocos años.

Es espacio público, que conforma una pequeña plazoleta, también es visitado habitualmente por las tripulaciones de los buques pesqueros que operan en el puerto local, quienes tributan agradecimientos a su santa patrona, cuya imagen es flanqueada por los emblemáticos elementos de la marinería.

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