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La epidemia de obesidad, sin control en el país: reclaman 15 medidas urgentes para frenarla

Retrotraer y frenar el sobrepeso y la obesidad, que en Argentina padecen 6 de cada 10 personas, fueron las metas perseguidas por representantes de pacientes y especialistas de la salud en la elaboración de un punteo de 15 propuestas urgentes con las que reclaman mejorar el abordaje del que es considerado uno de los mayores desafíos sanitarios del mundo.

El documento, titulado “Sobrepeso y obesidad: un desafío para la salud y el desarrollo que requiere la participación de la sociedad civil”, es el resultado de una serie de encuentros entre referentes argentinos del sector, que arribaron a un consenso para atajar las crecientes tasas de sobrepreso y obesidad en Argentina. Lo comunican este jueves, a solo unos días de la asunción del Presidente electo Javier Milei, y a solo unas horas de que se confirmen -de manera no oficial- las nuevas autoridades de Salud.

Si bien existen antecedentes comparables a esta iniciativa, es la primera vez que una alianza multisectorial, con la participación de asociaciones representantes de pacientes, genera una toma de posición -con perfil proactivo- para la cuestión de la obesidad, condición que no solo aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas sino que -advierten los firmantes del documento- tiene un impacto en las economías y en el desarrollo de los recursos humanos.

Las 15 propuestas (que se detallarán al final de esta nota) cuentan con el aval del Instituto de Política, Economía y Gestión en Salud (IPEGSA), la Asociación Civil para el Enfermo de Psoriasis (AEPSO), la Asociación Civil Sostén y la Federación Argentina de Diabetes.

Rubén Torres, reconocido médico sanitarista, presidente y director de IPEGSA, ex superintendente de Servicios de Salud y uno de los impulsores de esta iniciativa que de algún modo busca superar la arcaica noción de que el sobrepeso se liga a una elección de vida individual, remarcó cifras impactantes: “La prevalencia de la obesidad en el mundo se ha duplicado en los últimos 25 años. Tomando el conjunto sobrepeso y obesidad, las cifras casi se han triplicado en los últimos 40 y hoy afectan al 44% de la población mundial”.

Puntualizó luego que en Argentina “prácticamente dos tercios de los adultos tienen sobrepeso u obesidad; es decir, 6 de cada 10 personas”, lo que -opinó- muestra una clara “falta de éxito” de las medidas tomadas hasta ahora. Se desprende la necesidad de tener “una mirada más completa del problema”, agregó.

Obesidad, salud mental y economía

Si bien el sobrepreso y la obesidad se ligan a un mayor riesgo de padecer una infatigable lista de problemas de salud, como por ejemplo diabetes, hipertensión arterial, enfermedades respiratorias crónicas, renales, cardiovasculares, hepáticas, algunos tipos de cáncer y un deterioro en las articulaciones, hay otros costados menos visibles que también se derivan de la problemática.

El sobrepeso y la obesidad se asocian a mayor riesgo de enfermedades y a trastornos de salud mental. El sobrepeso y la obesidad se asocian a mayor riesgo de enfermedades y a trastornos de salud mental. Por ejemplo, los trastornos de salud mental relacionados, desde ansiedad, depresión y trastornos del sueño (apneas incluidas) hasta los conflictos que siguen a la estigmatización, la discriminación y el bullying.

Y hay un aspecto aun menos conocido, que los expertos empiezan a ligar de forma directa a la obesidad como una gran problemática social: el económico.

Según Marisa Aizenberg, abogada y consultora en Derecho de la Salud, directora académica del Observatorio de Salud de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires,“la obesidad y el sobrepeso generan, además de un gran impacto en las economías nacionales (por la reducción de la productividad), un aumento de la discapacidad y de los costos de atención médica, sin contar una reducción en la esperanza de vida”.

Las cifras son elocuentes, dijo: “En países que han hecho estimaciones, como Brasil, los costos de atención de la salud relacionados con la obesidad se duplicarán, de US$ 5.800 millones en 2010 a US$ 10.100 millones en 2050”.

Obesidad y sobrepeso, más allá de lo individual

En los chicos argentinos, la manifestación de este problema es alarmante: 4 de cada 10 tiene sobrepeso u obesidad, condición que a nivel mundial dejó de estar asociada a los estratos más altos y representa, hoy, una de las mayores afecciones de salud de las clases vulnerables: la malnutrición.

La Organización Mundial de la Salud estima que entre 1985 y 2015, la ingesta diaria de alimentos promedio aumentó unas 400 calorías, de modo que habría pasado de 2.405 a 2.850. Sin embargo, el informe difundido ahora intenta superar esta cuestión, acentuando la importancia de “mirar” el recorrido de la persona con obesidad.

La idea es superar el acotado foco de los hábitos alimenticios y las consultas médicas o los aspectos metabólicos de la persona y atender, además, al entorno social. Estudiar las emociones, los patrones socioculturales vigentes y cuestiones que exceden al individuo, como el acceso a la comida saludable y la actividad física, tomando en cuenta los estímulos externos que la promuevan.

Esta mirada social más amplia va a contrapelo de la noción de la obesidad como el producto de elecciones individuales acotadas al ejercicio y al conteo calórico propuesto por múltiples dietas.

Las 15 propuestas para frenar el avance de la obesidad

¿En que consisten las 15 propuestas? Cada una exige el compromiso de la próxima gestión, que deberá tener el ingenio para desarrollar políticas públicas transversales a las distintas áreas del aparato estatal.

1. Educación: fortalecer la educación y la información nutricional en todos los ámbitos, desde la edad escolar.

2. Universidades: modificar la enseñanza en el pregrado de las carreras asociadas a la salud, dándole mayor lugar a la obesidad y su abordaje. Esto debería incluir el uso apropiado del lenguaje y las imágenes para que no resulten estigmatizantes.

3. Información: ofrecer educación terapéutica para que pacientes, familias y entornos tengan información acerca de la obesidad, sus consecuencias, formas de prevención, alimentación saludable y actividad física. Para lograrlo, como ya existe en la diabetes, se necesitarán educadores capacitados y reconocidos en el ámbito prestacional.

4. Monitoreo de programas: contar con sistemas de información unificados que permitan conocer y monitorear los distintos programas que se llevan a cabo a nivel local en todo el país. Además, se debe facilitar a la población el acceso a información clara y de calidad sobre alimentación saludable y factores de riesgo, entre otros.

5. Acceso a productos saludables: trabajar en medidas y formas para que la población acceda a productos saludables, ya que las frutas y verduras son proporcionalmente más costosas que la comida industrializada.

6. Acceso a actividad física: asegurar los mecanismos e incentivar a los ciudadanos para que puedan realizar actividad física en lugares públicos y trasladarse activamente sin riesgos.

7. Impuestos y subsidios: gravado impositivo de los alimentos poco saludables y subsidio a los saludables.

8. Publicidad: limitación de la publicidad de alimentos ​​no saludables a través de una serie de regulaciones y políticas.

9. Urbanismo: mejora y rediseño urbanos mediante la promoción del transporte activo y el diseño y disponibilidad de espacios para mejorar la actividad física.

10. Estigma: combatir la estigmatización social.

11. Enfermedad: considerar la obesidad como enfermedad y tratarla como tal. Diseñar políticas de prevención y programas integrales de cuidado y desarrollar equipos preparados.

12. Necesidades de los pacientes: adaptar la atención y las tecnologías en función de las necesidades de los pacientes con obesidad.

13. Abordaje integral: abordar la obesidad de manera interdisciplinaria, integral y escalable.

14. Clasificación: mejorar la clasificación a través de otros parámetros que vayan más allá del índice de masa corporal (IMC), como el sistema de estadificación de la obesidad de Edmonton (EOSS).

15. Tratamiento: garantizar el acceso de la población al tratamiento de la obesidad, independientemente de su condición socioeconómica. Esto incluye el acceso a todo medicamento y tratamiento aprobados y con evidencia científica, incluyendo los tratamientos quirúrgicos en los casos indicados.

AS

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