Facundo Gómez Minujín lidera el JP Morgan para Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia, uno de los bancos más influyentes de los Estados Unidos. Sin embargo, dialogar con él no es sólo abrir una puerta al mundo de las finanzas, sino también al del arte. Y es que los números le vinieron por parte de padre -el prestigioso economista Juan Carlos Gómez Sabaini– y el arte, desde su madre, la reconocida artista plástica Marta Minujín.
“Los dos mundos están en mí, aunque creo que predomina lo racional más que lo creativo”, confiesa el empresario en el cuarto episodio de las CEO Talks, que cuentan con el auspicio de VISA. Aunque también está relacionado con el arte. “Hace ya 13 años que empecé en ArteBa. Me acuerdo que, cuando me lo propuso un amigo yo ni siquiera sabía qué era; pero me gustó la idea de hacer algo que no implicara ganar plata ni tuviera la presión de lo económico. Además, ésta es la única vida que tenemos y me parece importante cultivar distintas facetas”, explica quien presidió por 6 años la Fundación ArteBa y actualmente es miembro del Consejo de Administración. También vicepresidente del Fondo Nacional de las Artes.
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Casado desde hace más de tres décadas, su familia está integrada por tres hijos con perfiles muy distintos: uno médico psiquiatra, otro músico y la menor que acaba de graduarse como administradora de empresas. En esencia, se autodefine como «una persona muy sencilla, transparente, feliz. Me gustan las cosas simples de la vida: los deportes, la lectura, la cultura, y me gusta trabajar, algo súper necesario. También soy hombre de familia y me gusta pasar mucho tiempo con mis hijos», admite en la charla en la que no va a profundizar tanto en su día a día laboral o en el futuro de la economía nacional bajo la órbita de Javier Milei, sino en su rol de liderazgo con un grupo de más de 3600 colaboradores.
Al referirse al mundo de la creatividad y de los números que lo habitan, detalla: «Mi padre era economista, un especialista en tributación que trabajó hasta el último día de su vida, y mi madre, artista de una familia ligada al arte, incluso en esa rama familiar está mi primo segundo, Juan, que es actor y una tía que ya falleció también era pintora, con lo cual hay mucha creatividad por el lado de los Minujín». asegura.
Justamente el arte parece haberle concedido esa mente más abierta. «Creo que tal vez me dio más flexibilidad mental, para resumirlo en dos palabras», dice al referirse al aporte que el arte le concedió a su carrera profesional.
Perfil: ¿Cómo fue tu carrera en el JP Morgan?
FGM: En realidad, entré como abogado. Cuando terminé la secundaria, no sabía bien qué estudiar y fui a hacer un test vocacional, como tal vez hicimos muchos, y me dieron tres cosas: arquitectura, periodismo y abogacía. Y, en realidad, yo estaba más para el lado de la arquitectura, porque tenía esa parte creativa; pero en esa época no había computadoras, literalmente, y como todo se hacía de forma manual y yo era muy desprolijo y, lo dejé de lado. Después estaba entre periodismo y abogacía, con lo cual me pareció que si quería dedicarme al periodismo, la abogacía también me daba esa alternativa. Pero la verdad es que nunca fui un abogado que se dedicara a litigar porque me parece espantosa la parte de tribunales, de los juicios, todo eso.
Perfil: ¿Y cómo fue tu carrera dentro del banco hasta llegar a tu actual cargo?
FGM: Yo tenía un tema en la cabeza, porque la abogacía como otras profesiones antes se consideraban profesiones liberales que significaba que nunca tenías un empleador, eras independiente. El concepto era que uno ejercía, tenía una profesión, que era como una habilidad, y ejercía esa habilidad, pero siempre de forma independiente. Entonces, cuando me ofrecieron el trabajo en JP Morgan, esto de ser empleado de alguien, de tener un jefe, me parecía que no era para mi. Entonces, dije, bueno, entro al banco por dos años para ganar experiencia en una compañía internacional, y después me voy. Ese era mi plan de vida, pero no resultó, porque hace 29 años que estoy, ¿cierto? Pero, a veces las cosas no se dan como uno espera. Finalmente, hubo otras cosas mejores por las que me terminé quedando.
Perfil: ¿Qué semillita crees que vas dejando en este camino? Porque durante estos 30 años, para mantenerte en este lugar, la empresa algo te brindó, que hizo queque tuvieras este sentimiento de pertenencia.
FGM: Bueno, primero, casi te puedo decir que soy de las pocas personas en actividad que han pasado por tantas crisis. Entré en plena crisis del tequila, inmerso en todos los problemas que tiene un banco y las instituciones en esta clase de eventos. Después vino la crisis rusa que devaluó todas las monedas en el mundo. Más adelante en el 2000-2001, la crisis que tuvimos en la Argentina; después la del 2008, en el mundo, con la caída de los bancos, Lehman Brothers y todo eso. Es decir, pasé por muchas, y así podés seguir contando para adelante, todas las crisis que hubo en el país en 30 años.
Es decir, todo el tiempo si bien esto producía mucho estrés, también generaba mucha adrenalina. Era como estar corriendo en Fórmula 1, siempre tenías que estar resolviendo problemas. Me acuerdo la cantidad de veces que me llamaban por teléfono, por ejemplo, del Ministerio de Economía.Yo sabía que cada vez que te llamaban era por una mala noticia, porque te llamaban para algo, para pedirte algo, para hacer algo. Es decir, siempre estabas metido en medio de la vorágine de los problemas argentinos tratando de resolverlo. Entonces, te sentías parte también de eso.
Pero yo te diría que en los últimos años, la semillita, como decís vos, es lo que dejás. Y creo que lo más interesante, dentro de tantas cosas que hago en el trabajo, es el centro de servicios que creamos y que lleva el nombre de Buenos Aires Corporate Center, con el objetivo de -básicamente-, utilizar el talento argentino. Y empezamos literalmente de la nada. Si bien J.P. Morgan es una institución muy grande, dijimos, usemos el talento argentino, que está como inexplotado, porque había poca creación de trabajo en el sector privado y no había, estábamos siempre en crisis.
P: ¿Y cómo describís el trabajo del Buenos Aires Corporate Center?
FGM: Empezamos a contratar 1, 2, 10, 20, 100 personas, y ahora somos 3.600. Y yo muchas veces pienso, son 3.600 personas que gracias a que insistí tanto junto con otros como equipo, para crearlo en la Argentina, le dimos una oportunidad de un trabajo increíble a muchas personas en una institución que es de las más grandes del mundo. Entonces, la posibilidad de cambiar del futuro a mucha gente está muy buena. Es una sensación más tangible que el de vivir de crisis en crisis.
P: ¿Y qué tarea específica desarrollan en este centro?
FGM: Casi todos son trabajos para Estados Unidos. La mitad de 3.600 personas son gente de tecnología, analistas de sistemas, ingenieros. Desarrollan sistemas, trabajan en inteligencia artificial, programación, en reacondicionamiento de software. O sea, el banco hoy no es dinero, el capital del banco es personas y tecnología. Eso es lo que tiene un banco hoy. Cuanto mejor son las personas y mejor es la tecnología que tiene, mejor va a ser el banco para el futuro. Por eso hay tanta inversión en tecnología.
La otra mitad del personal del centro son analistas de crédito, abogados -hay cerca de 240 abogados que hacen trabajo para Estados Unidos-, lo que también es muy interesante. Cambia el concepto porque uno siempre tenía entendido de que eras abogado en tu país, no podías ejercer en otro lado. Bueno, acá hay abogados argentinos que ejercen o que trabajan en actividades para Estados Unidos.
Todas esas son muchísimas actividades distintas. Es casi como un supermercado de talento, donde en cada góndola hay gente haciendo distintas cosas. Es impresionante. El tema del talento argentino y realmente lo digo en todos lados porque lo creo.
PERFIL: ¿Cuáles han sido las cosas más locas que te ha tocado vivir trabajando desde Argentina que vive inmersa en crisis recurrentes? Porque me imagino que va a haber sido difícil que te entiendan a veces…
En el banco ha habido muchos argentinos en posiciones muy exitosas afuera, e incluso hay todavía, con lo cual eso de alguna forma, tiene una incidencia porque ven cómo trabajan en el mundo global, cómo piensan. Este es el banco, probablemente, con más argentinos exitosos en posiciones senior en el mundo. Pero, más allá de eso, en JP Morgan antes de empezar con este centro de servicios éramos pocas personas, unas 200 aunque ahora vamos camino a ser 5.000. Estamos en 3600, pero camino a 5.000 en tres años. Ya cuando tenés una masa tan crítica de gente, ves al país de una forma distinta, porque el compromiso con el país es mucho más grande. Entonces, creo que JP Morgan ha tenido, por este tema del centro de servicios, sólo como una inercia que lo ha llevado a generar un compromiso con el país mucho más grande que con otros.
Después, obviamente, está el otro tema que vos me estás preguntando, que es cómo la ve la Argentina de afuera. Yo creo que la ven como la vemos nosotros, como un país inestable, todavía sin un rumbo como sociedad, donde hemos perdido muchas oportunidades de hacer las cosas bien y donde todavía no está muy clara la credibilidad del país hacia adelante. Después de nueve defaults, de hiperinflación, de déficit continuo, pero peor que todo eso es la generación de pobreza.
Cuando yo nací, la pobreza en el país era menor que la que hay en Estados Unidos ahora del 8% de la población. Hoy estamos en 45%, o lo que fuere 50%. Es decir, todas estas crisis no han sido gratis sino que han destruido el tejido social.
Eso es algo que no se va a reconvertir fácilmente, por más que a este gobierno le vaya bien y al que viene le vaya bien. Y ese es el problema que yo veo de la Argentina. Ahí es donde está el gran error que hemos cometido como sociedad en los últimos 50 años.
La pregunta Visa
En la charla, Facundo Gómez Minujín habla de cómo la Inteligencia Artificial está revolucionando la banca y el mundo de los negocios para profundizar en su rol de líder, en cómo fue cambiando su tarea en 30 años y de qué manera se prepara para coordinar el trabajo de los 5000 colaboradores que tendrá en tres años.
La charla está completa en el video que compartimos y que invitamos a compartir.
Pero antes de terminar la entrevista, Facundo respondió las preguntas de Gabriela Renaudo, CEO de Visa Argentina.
Gaby Renaudo: «- Pensa en vos cuando tenías 20 años y estabas arrancando tu carrera profesional, qué le dirías a esa persona hoy siendo CEO, qué consejo le darías para esa carrera».
FGM -Le diría que tome riesgos. Creo que es importante tomar riesgos. Se lo digo también a mis hijos. Es muy importante y finalmente, nada malo puede salir de tomar decisiones arriesgadas en el mundo profesional.
Gaby Renaudo: – Te vas de viaje, llevas pasaporte, llevas tus tarjetas Visa estoy segura, ¿qué otro objeto personal siempre que viajas llevas con vos?
FGM: – La tabla y la vela de kitesurf.
MLR