domingo, 30 marzo, 2025
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Karina vs. Caputo: guerra en el triángulo de hierro

Primera escena. Karina Milei convoca a Santiago Caputo a su despacho de la Casa Rosada para que se afilie a La Libertad Avanza. Caputo es el asesor estrella del Gobierno, pero hasta el último 6 de febrero no formaba parte del partido, conducido con mano de hierro por la hermana de Javier Milei. De hecho, el asesor venía coqueteando con la idea de hacer su juego propio en la interna libertaria e impulsar a candidatos de su nuevo espacio Las Fuerzas del Cielo para las legislativas de este año. Pero la reunión con Karina y la foto de afiliciación -o, mejor dicho, de rendición- sepultan ese plan: Caputo debe someterse a lo que decidan los hermanos Milei.
Segunda escena. Estalla la crisis de la criptomoneda $Libra y Milei le da una entrevista a uno de sus periodistas favoritos, Jonatan Viale. En medio de la grabación, Caputo interrumpe y ordena detener la nota porque el Presidente dijo algo que podía autoincriminarlo. Pero la escena, borrada en la edición que se vio por TN el 17 de febrero, sale a la luz en internet. Es un escándalo. Milei defiende a su asesor, pero Karina no. El lugarteniente de la hermana, el vocero Manuel Adorni, dice en conferencia de prensa: “Yo no hubiera interrumpido”. Es un llamado de atención para Caputo.
Tercera escena. Es el sábado 1° de marzo y Milei da su discurso de apertura de sesiones ordinarias ante el Congreso. La comunicación de este acto está organizada por el equipo de Karina. Por decisión de ella, las cámaras de la TV oficial solo enfocan a los propios y ningunean al resto. Por ejemplo, no se lo ve al radical Facundo Manes cuando discute a voz en cuello con el Presidente desde su banca, con un ejemplar de la Constitución en la mano. Pero tampoco se lo ve a Caputo, que sigue el evento desde la trastienda, en el fondo del recinto. Aun así, el asesor se las arregla para tener su minuto de protagonismo cuando encara a Manes después del acto y lo prepotea con palabras amenazantes: “Ya me vas a conocer”, le espeta al radical, mientras algunos celulares indiscretos filman la patoteada. Cuando esos videos trascienden, Karina pone el grito en el cielo. “Caputo arruinó todo lo bueno que dijo el Presidente”, continúan repitiendo los loros mediáticos de la hermana.
¿Cómo se llama la obra? Crisis en la cima del poder. Como nunca antes, el llamado “triángulo de hierro” que conforman Milei, Karina y Santiago Caputo exhibe señales de agotamiento. Dos de sus vértices están en guerra. Y el Presidente, expuesto, no logra escapar del fuego cruzado.
El detonante. El escándalo cripto fue lo que terminó de desatar la tormenta entre Karina y Caputo. En las  horas que siguieron al famoso tuit de Milei promocionando la estafa de $Libra, cuando ya estaba claro el daño ocasionado por esa decisión del Presidente, desde una de las cuentas de la red X atribuidas a Caputo se lanzó una defensa desesperada: el asesor sostenía que a Milei lo habían hackeado, porque de otra manera no se entendía la temeridad que había tuiteado. El mismo mensaje repitieron los trolls a sueldo que le responden. Sin embargo, ese intento de desmentida teminó convirtiéndose en un tiro en el pie cuando el propio Milei reconoció el tuit de $Libra como propio. No quedaba más remedio, porque allí estaba su álbum de fotos con todos los protagonistas de la trama: el normeamericano Hayden Davis, el singapurense Julian Peh y el argentino Mauricio Novelli.
El último es un viejo conocido de Karina Milei, y ella también le abrió las puertas de la Casa Rosada al primero, Davis, quien en un chat revelador -que después intentó desmentir- dijo que le daba “$$ a la hermana” del Presidente y de ese modo “lo controlaba”. Claramente, Santiago Caputo no estaba al tanto de todas estas minucias cuando intentó instalar la apurada coartada del hackeo.
En las horas posteriores al escándalo, Milei se encerró con el asesor estrella en la Quinta de Olivos para trazar una estrategia defensiva, que por un lado terminó con la fallida entrevista con Jonatan Viale y por el otro incluyó un viaje relámpago de Caputo a los Estados Unidos, con el fin de entablar contacto con Davis, el empresario cripto que enviaba sugerentes mensajes desde la clandestinidad (“la plata es de los argentinos”, decía en uno de ellos) y que podría mostrarse dispuesto a colaborar con el FBI en la investigación de la estafa, que también afectó a  ciudadanos estadounidenses. Si Davis antes se ufanaba de su nexo con Karina, ahora que todo había salido mal debía cambiar de interlocutor. Se desconoce si Caputo logró dar con él en su viaje, pero al asesor estrella no dejaba de divertirle que el Presidente le encargara el trabajo de limpiar las huellas dejadas por la hermana.
Uno colaborador suyo lo resume así en off the record: “Karina le pega a Santiago, seguramente por una cuestión de celos. Pero bien que, cuando las papas queman, Javier no tiene otra que recurrir a él”.
Otro tema que enfrenta a la hermana con el asesor es  el de la Corte Suprema, en especial la fallida designación de Ariel Lijo como juez. Lijo fue desde el minuto uno el candidato de Karina. Se lo acercó Ricardo Lorenzetti -vía Santiago Viola, el asesor letrado de LLA y apoderado del partido- en plena campaña del 2023. En cambio, Manuel García Mansilla era el nombre que trajo Caputo a la discusión. Por esas vueltas del destino, entró el candidato del asesor y no el de Karina. Peor que eso: apenas Mansilla juró como juez, a las apuradas y a escondidas -por una avivada de Carlos Rosenkrantz, su amigo en la Corte-, se consolidó una nueva mayoría de tres: a ellos se les suma Horacio Rosatti, y así dejan a Lorenzetti en soledad. Esa nueva mayoría obturó la llegada de Lijo, a quien no le aceptaron el pedido de licencia como juez federal.
Pero, ¿no era que Mansilla era el candidato del Gobierno? En tal caso, ¿por qué votó en contra de lo que querían los hermanos Milei? Karina culpa a Caputo por inútil. “Puso a un tipo que nos traicionó a los cinco minutos”, la escucharon quejarse.
Las listas. La foto de la afiliación del asesor estrella a La Libertad Avanza fue una mojada de oreja. La hermana del Presidente le dio a entender dos cosas con ese gesto. La primera: que no olvidara que recién acababa de llegar al espacio -se unió a Milei ya avanzada la campaña presidencial- y que venía de otro palo, el PRO. La segunda: que debía someterse a la conductora del partido, ella, y dejar de lado su aventura personal con los muchachos tuiteros de Las Fuerzas del Cielo, liderados por “El Gordo Dan”, que soñaban con un algunos lugarcitos en las listas oficiales de las elecciones de este año. Es una pretensión que pueden ir archivando.
El primer cierre de listas del año, en Santa Fe, no deja lugar a dudas sobre quién es la gran armadora electoral del Gobierno: fueron todos los candidatos puestos a dedo por Karina. A Caputo no le dieron ni un lugar. A fines de marzo cierran las listas para la elección de legisladores porteños y todo apunta a que al asesor estrella lo volverán a dejar con la ñata contra el vidrio. El vocero Adorni, quien responde a Karina, encabezará esa lista. Un dato no menor: en el manejo de la comunicación oficial, Adorni viene teniendo roces con la segunda, Belen Stettler, una espada de Caputo. El asesor y la hermana también se pelean por quién controla el relato mileísta. Por de pronto, él decide sobre la millonaria publicidad oficial del Gobierno, canalizada a través de YPF, que en el 2024 repartió 97.100 millones de pesos entre los medios aliados, contrariando el eslogan mileísta de “pauta cero”. Es el triple de lo que había gastado la petrolera en el último año de gestión de Alberto Fernández.
El capítulo de la lapicera para las listas arrancó el 18 de noviembre del 2024, cuando Caputo presentó a su espacio Las Fuerzas del Cielo en un acto en San Miguel. Había pesos pesados del espacio oficialista: “El Gordo Dan”, Nahuel Sotelo y Agustín Laje, por nombrar algunos. Y hablaron de empezar a organizarse para ser candidatos al año siguiente. La primera señal de que algo andaba mal fue que allí no había nadie de la tropa karinista, a pesar de las numerosas invitaciones cursadas. A la semana siguiente, la hermana ejecutó la venganza: presentó a la juventud libertaria “oficial” -tal cual se remarcó en el flyer que se distribuyó-, encabezada por Sharif Menem, sobrino de Martín.
Los Menem son los principales “karinos” en la administración libertaria. Martín preside la Cámara de Diputados y su primo Eduardo trabaja con ella en la Secretaría General de la Presidencia. Es el padre de Sharif y lo apodan “Lule”, o también “Cuñadísimo” por su supuesta relación con la hermana de Milei. Los Menem, al igual que su jefa, hablan pestes de Caputo.
Lo que viene. Los últimos cortocircuitos en la cima del poder muestran a un Caputo desencajado y nervioso como el que amenazó al diputado Manes. Es cierto que la exhibición de su costado violento siempre fue parte de su estilo -tatuarse frases de la mafia rusa, mostrarse con armas de fuego, amedrentar a los adversarios con sus cuentas anónimas en las redes-, pero ahora ese personaje se comió a la persona. En una de sus tantas cuentas apócrifas avisa que “todo lo que lean acá es 100% autoría de Tyler Durden”. Así es como se llama el alter ego violento e imaginario del protagonista de “El club de la pelea”, interpretado por Brad Pitt. Pero lo de Caputo no es ficción.
Un conocido suyo resume así su estado de sobreexcitación: “Santiago es hoy como la azafata en un avión. Si uno ve que la azafata se pone nerviosa, ya sabe que algo anda mal”.
De fondo, hay un tema histórico: todos los que se acercaron mucho a Milei terminaron eyectados, como Ícaro con el sol. Así ocurrió con Ramiro Marra, quien  introdujo a Caputo al espacio y acaba de ser expulsado por Karina, rival de ambos. También les pasó a Nicolás Posse, los influencers El Presto o Emmanuel Danann, Carlos Maslatón, y las firmas siguen. El predecesor de Caputo en el primer “triángulo de hierro”, Carlos Kikuchi, corrió esa suerte: el armador era visto como una extensión de los hermanos Milei, pero terminó siendo echado como un perro.
¿Podrá Caputo romper esa estadística? ¿O está por engrosar el historial? La vocera no oficial de la hermana de Milei, la diputada Lilia Lemoine, graficó el lugar real del asesor en varias entrevistas: “Está magnificado el poder que Caputo supuestamente tiene. Y si se manda una cagada, lo van a rajar. Javier y Karina son los únicos intocables”. La diputada no habla, y menos de cuestiones tan sensibles, sin el aval de su madrina.
Caputo hoy maneja más de medio Gobierno -la comunicación, la SIDE, la ex AFIP, la relación con la Justicia, la estrategia política y un largo etcétera-, pero está avisado. Si Milei tiene que elegir, la prioridad siempre será su hermana.

por Por Franco Lindner

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