Cinco títulos, entre ellos nada menos que la Copa Libertadores obtenida hace tres meses, el 29 de noviembre, en Lima, donde el equipo superó al Palmeiras. Además, el Brasileirao 2025, la Copa de Brasil 2025, la Supercopa de Brasil 2025 y el Campeonato Carioca 2025. Y no solo eso: en el Mundial de Clubes dejó una gran imagen al liderar su grupo por encima del Chelsea (campeón de la competencia, nada menos) y quedando eliminado en octavos al perder 4-2 ante el Bayern Munich, jugándole de igual a igual. Y en la final de la Intercontinental cayó ante el poderosísimo PSG de Luis Enrique que logró superarlo recién en los penales.
En definitiva, la campaña de Filipe Luis en el Flamengo (101 partidos, 63 triunfos, 23 empates y 15 derrotas, un 69,9% de efectividad) sería la envidia de cualquier entrenador. Pero no para la directiva del Mengao que, encabezada por José Boto, decidió despedirlo apenas horas después de que el equipo goleara 8-0 al Madureira (sí, lo echaron después de un 8-0) y asegurara su lugar en la final del Campeonato Carioca.
Por supuesto, en esta decisión pesó la derrota en la Recopa Sudamericana ante Lanús, donde el equipo cayó tanto en la ida como en la vuelta (0-1 y 2-3). Esa noche de la vuelta en el Maracaná el equipo fue despedido por una tremenda silbatina y los hinchas fueron luego al centro de entrenamiento Ninho do Urubu con múltiples banderas contra jugadores, dirigentes y Filipe Luis. “¡El sueldo al día, las trompadas en falta!”; “¡Dirigencia amateur!”, eran algunos de los mensajes. A esto hay que sumarle que el arranque del 2026 del Fla no fue bueno: cinco caídas en los primeros 12 partidos y derrota además en la Supercopa de Brasil frente al Corinthians.
La derrota ante Lanús, uno de los motivos (EFE/ Andre Coelho).
Flamengo, con una plantel valuado en más de 223 millones de euros (hace días llegó Lucas Paquetá desde la Premier por 50 millones de dólares, la compra más alta en la historia del fútbol sudamericano), siempre jugó bajo mucha presión y exigencia. “Dejé mi alma aquí. Cuando la afición exige resultados, tiene razón. Los resultados no llegan y no se sienten representados por el equipo que juega. Soy responsable de eso, lo sé”, declaró Filipe Luis en la conferencia posterior a la goleada 8-0 al Madureira. El entrenador habló ante los medios sin saber que estaban por echarlo. La noticia le llegó apenas minutos después, en los vestuarios. De hecho, habló del próximo partido del Flamengo, el domingo, la final del Carioca ante Fluminense, el clásico rival, que pensaba que iba a dirigir. Lo concreto es que la decisión de la CDse adoptó a muy pocos días de este clásico ante el Fluminense de Zubeldía pero, además, a solo un mes del inicio de la fase de grupos de la Copa Libertadores.
La verdad de por qué Filipe Luis se fue de Flamengo
Una versión que circuló en Brasil habla de que, además de los flojos resultados del 2026, el despido tiene que ver también con una negociación de Filipe Luis a espaldas de los directivos, mientras arreglaba su renovación con el Flamengo. UOL Esporte reveló que, en diciembre, durante ese proceso de renovación, el entrenador no dio señales de vida durante tres días porque se encontraba en conversaciones con el Chelsea. Sin embargo, el grupo BlueCo le comunicó que la idea era que sucediese a Liam Rosenior al frente del Estrasburgo y, por esto, terminó dando marcha atrás y renovando con el Mengao. Esto, claro, no cayó nada bien en el Fla y la relación con la directiva quedó minada.
La relación entre Flamengo y Filipe Luis quedó rota (EFE/ Andre Coelho).
El reemplazo
Mientras Filipe Luis ni había juntado sus cosas, el Flamengo ya había abrochado prácticamente a un nuevo DT: Leonardo Jardim, de 51 años, hombre nacido en Venezuela y de padres portugueses, que se recibió de PF en la isla de Madeira y se convirtió en el entrenador portugués más joven en obtener una licencia de la UEFA. Este técnico, que dirigió en el FC Braga, Olympiacos, Sporting Lisboa, Monaco (ganó la Ligue 1) y el Al Hilal de Arabia (logró la Champions de Asia), entre otros, ya tendría casi todo acordado para llegar al Mengao.
El año pasado ya tuvo un paso por el fútbol brasileño: en febrero se hizo cargo del Cruzeiro, donde finalizó tercero en el Brasileirao (lo metió en la Libertadores 2026) y cayó en semis de la Copa Brasil. En total, estuvo 55 partidos: 26 triunfos, 18 empates y 11 derrotas. En diciembre renunció por motivos personales. “Quiero estar con mi familia, con mis padres, poner en orden mi vida. Si no estoy al 100, no tiene sentido continuar”, dijo en ese entonces. Hoy, tres meses después, vuelve al ruedo.
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