El bloque oficialista en la Cámara de Diputados fue escenario de una de las rupturas más sonadas de los últimos tiempos, con un trasfondo de profundas diferencias políticas y personales. Los cruces entre las legisladoras Marcela Pagano y Lilia Lemoine trascendieron lo ideológico para convertirse en un enfrentamiento directo que terminó por quebrar la unidad del espacio.
El origen de la grieta
Los primeros roces se hicieron visibles a inicios de 2024, durante la puja por el control de la estratégica Comisión de Juicio Político. En ese momento, Lemoine cuestionó abiertamente la designación de Pagano para un rol clave, dejando entrever tensiones que excedían lo meramente parlamentario. Este episodio no fue aislado, sino el inicio de una crisis que dividiría al bloque en dos líneas claramente diferenciadas.
Dos visiones enfrentadas
Por un lado, se consolidó un sector alineado con la conducción partidaria, donde se ubicaba Lemoine. Por el otro, Pagano comenzó a mostrar una postura más autónoma, especialmente en temas institucionales y en la dinámica del Congreso. Esta divergencia se hizo insostenible durante 2025, cuando la diputada decidió dar quórum para tratar proyectos impulsados por la oposición, una movida interpretada como una deslealtad por parte de sus compañeros de bloque.
El punto de quiebre en el recinto
La tensión acumulada estalló en agosto de 2025, durante una sesión marcada por el escándalo en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). Al tomar la palabra para cuestionar a altos funcionarios del oficialismo, Pagano fue interrumpida por Lemoine y otras diputadas, quienes la grabaron con sus teléfonos. El intercambio subió de tono rápidamente, con gritos de «¡Traidora!» y «¡Andá a tu banca!», en un episodio que obligó a suspender la sesión y selló la ruptura definitiva.
Acusaciones personales y alejamiento
En declaraciones recientes, Pagano ahondó en el carácter personal del conflicto, señalando que Lemoine incluso «quiso cenar con el padre de mis hijos», aunque aclaró que no lo logró. También desmintió haber sido facilitadora del encuentro entre el presidente Javier Milei y la artista Fátima Flórez, un rumor que, según ella, su rival siempre creyó. Tras el enfrentamiento, Pagano, junto a otros legisladores como Carlos D’Alessandro, formalizó su alejamiento del bloque, denunciando un manejo verticalista y presiones políticas.
Las consecuencias de la fractura
La disputa entre Pagano y Lemoine dejó al descubierto las fisuras internas dentro del oficialismo, combinando desacuerdos sobre el rol del bloque en el Congreso, denuncias de manejos irregulares y una puja por espacios de poder. Lo que comenzó como una rivalidad por protagonismo terminó configurando una de las primeras y más significativas fracturas del espacio libertario en el Parlamento, con ecos que aún resuenan en la dinámica política actual.
