En los despachos de la Casa Rosada y en los principales espacios políticos ya se discute el mapa electoral de 2027. Aunque la próxima contienda nacional parece lejana, el Gobierno de Javier Milei avanza con propuestas para modificar las reglas de juego, un movimiento que ha encendido las alarmas en la oposición y generado un intenso debate interno en el peronismo.
Las reformas que propone el oficialismo
Según fuentes consultadas, la administración nacional tiene en la mira dos cambios estructurales: la eliminación definitiva de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) y la expansión de la boleta única de papel para todas las categorías provinciales. El objetivo declarado sería simplificar el proceso y reducir costos, aunque desde la oposición se interpreta como un intento de reordenar el tablero a favor del espacio gobernante.
Además, se analizan mecanismos para limitar la capacidad de los gobernadores de desdoblar elecciones, una práctica habitual que permite a los mandatarios provinciales capitalizar su poder territorial. La intención sería forzar a que las alianzas se formalicen a nivel nacional, concentrando la campaña en una sola figura de arrastre.
La sombra del adelantamiento y la reacción opositora
En medio de estas discusiones, ha comenzado a circular en algunos ámbitos la hipótesis de un posible adelantamiento de los comicios nacionales. Aunque desde el oficialismo no se ha confirmado, el rumor ha sido suficiente para que referentes opositores activen sus estrategias.
El senador nacional por San Juan, Sergio Uñac, es una de las voces que más fuerte ha sonado. En una carta dirigida a las autoridades del Partido Justicialista, el exgobernador advirtió sobre el riesgo de «llegar tarde» a una reorganización si el Gobierno modifica las reglas. «Ante la posibilidad de que las primarias sean eliminadas y de hasta un adelantamiento electoral, el peronismo no puede retrasar ni la definición de una metodología ni la discusión de ideas», insistió.
Propuestas internas y diferencias
Uñac propuso que, en caso de eliminarse las PASO, el peronismo establezca su propio mecanismo de elección interna, incluso adelantándolo a este año. Abogó por un sistema amplio, que incluya tanto a afiliados como a no afiliados en la selección de candidatos. Su postura ha recibido el respaldo de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien lo alentó a participar, según confirmaron allegados.
Sin embargo, no todos en la oposición comparten la premisa de urgencia. El exministro de Economía y excandidato presidencial, Sergio Massa, ha manifestado en privado que considera «jurídicamente imposible» un adelantamiento electoral, ya que la Constitución establece los plazos. Massa argumenta que, lejos de beneficiarse con elecciones anticipadas, el Gobierno actual «necesita tiempo» para recuperarse en un contexto económico complejo.
El desafío de los aliados y el reloj en marcha
Para el oficialismo, el camino hacia una reforma electoral no está exento de obstáculos. La eliminación de las PASO encontraría resistencia incluso dentro de su propia coalición, donde el radicalismo y el PRO han manifestado su desacuerdo. El Gobierno se habría fijado como plazo máximo resolver esta discusión para junio de este año.
Mientras tanto, el peronismo enfrenta el desafío de definir una estrategia unificada en un espacio históricamente diverso. La discusión impulsada por Uñac busca evitar que un cambio de reglas sorpresa encuentre al principal partido de oposición sin una estructura de candidaturas definida. El tablero político para 2027, aunque distante, ya comenzó a dibujarse en medio de especulaciones y movimientos preventivos.
