El organismo oficial difundirá las cifras de pobreza e indigencia nacionales, un dato clave para evaluar la evolución social. En Río Gallegos, los últimos registros mostraron niveles por debajo del promedio, aunque la situación local sigue siendo compleja debido al alto costo de vida.
Este martes, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dará a conocer el índice de pobreza e indigencia correspondiente al segundo semestre de 2025. Se trata de un indicador sensible que permite analizar la situación social del país y evaluar si la mejora observada en períodos anteriores logró sostenerse.
El informe es seguido de cerca por el Gobierno, analistas y las provincias. No solo mostrará una fotografía de la segunda mitad del año pasado, sino que también permitirá determinar si la desaceleración de la pobreza fue consistente o comenzó a mostrar señales de estancamiento.
Para contextualizar el dato, es necesario repasar la evolución reciente. En el primer semestre de 2024, la pobreza alcanzó el 52,9%, uno de los niveles más altos de las últimas décadas. A partir de allí comenzó un descenso: bajó al 38,1% en la segunda mitad de ese año y volvió a caer hasta el 31,6% en el primer semestre de 2025, el valor más bajo desde 2018. La indigencia, en paralelo, se ubicó en el 6,9% en ese último período. La cifra que se conocerá ahora confirmará si esa mejora fue un rebote puntual o el inicio de una tendencia más firme.
En el plano local, Río Gallegos es la única localidad de Santa Cruz medida por el INDEC. Los últimos datos disponibles, correspondientes al primer semestre de 2025, mostraron una pobreza del 28,1% y una indigencia del 3,6%. Si bien estos valores están por debajo del promedio nacional, reflejan una situación delicada, donde más de uno de cada cuatro habitantes tiene dificultades para cubrir el costo de la canasta básica total.
En la capital santacruceña, la evolución de la pobreza se vive con particular intensidad. El costo de vida en la Patagonia —históricamente más alto que en otras regiones— presiona sobre los ingresos y limita el impacto de cualquier mejora macroeconómica. Alquileres elevados, alimentos con precios por encima del promedio nacional y servicios más caros condicionan a las familias. Por ello, incluso cuando los indicadores muestran una baja, la percepción social suele ser más compleja.
El dato que se conocerá este martes será clave para entender si la recuperación del poder adquisitivo logró sostenerse durante la segunda mitad de 2025. También permitirá medir el impacto real de la desaceleración inflacionaria sobre los sectores más vulnerables y si esa mejora empieza a consolidarse en el tiempo. Más allá de los porcentajes, el informe del INDEC vuelve a poner en discusión cómo evoluciona la calidad de vida de los argentinos. En ciudades como Río Gallegos, donde el costo de vivir sigue siendo alto, el dato no será solo una cifra, sino una referencia concreta para evaluar si la mejora que muestran los números empieza a sentirse en la vida cotidiana.
