Mientras varios países aplicaron reducciones impositivas temporales para amortiguar el impacto del petróleo, el Gobierno nacional optó por diferir actualizaciones y contener parcialmente los precios, priorizando la recaudación fiscal.
En un contexto internacional donde ocho países decidieron reducir temporalmente los impuestos a los combustibles para contener los precios en surtidores, Argentina mantuvo su esquema tributario. La medida responde a que los gravámenes sobre naftas y gasoil son una fuente clave de ingresos en medio del ajuste fiscal.
Los países que aplicaron bajas impositivas, vigentes generalmente hasta junio, incluyen cinco europeos, dos latinoamericanos y uno asiático. A pesar de estas acciones, los aumentos fueron significativos a nivel global, con subas que superaron el 100% en Myanmar y rondaron el 35% en Perú, líder en la región.
Localmente, el Gobierno no avanzó con una reducción de impuestos. En cambio, a través del Decreto 217/2026, postergó al 1° de mayo la actualización pendiente del Impuesto a los Combustibles Líquidos y del Impuesto al Dióxido de Carbono, diferidos desde años anteriores. Paralelamente, YPF absorbió parte del impacto, trasladando solo una porción del aumento internacional y congelando precios por 45 días.
El esquema impositivo argentino prevé actualizaciones trimestrales según la inflación, pero en la práctica estas han sido postergadas sistemáticamente. Cuando el barril de petróleo superó los USD 100, el impacto se trasladó parcialmente al mercado local, con naftas alcanzando los $2.000 por litro y acumulando subas del 19% en el mes.
En Argentina, el componente impositivo representa cerca del 46,6% del precio final de los combustibles, distribuido entre Nación (41,5%), provincias (3%) y municipios (2,1%). Estos tributos explican el 3,3% de la recaudación total y fueron uno de los rubros con mayor crecimiento, con un aumento del 35,3%.
La decisión de no reducir impuestos responde principalmente a su peso en las cuentas públicas. En un escenario de ajuste fiscal, los combustibles se consolidan como una fuente relevante de ingresos. Así, mientras otras economías priorizaron el alivio en los surtidores, Argentina optó por sostener la recaudación y administrar los aumentos mediante diferimientos, buscando un equilibrio entre precios e ingresos fiscales.
