Un informe privado señaló que la desaceleración de la inflación no reactivó el consumo, con retrocesos en ventas, empleo y actividad. El AMBA es la región más afectada, mientras zonas vinculadas al agro, la minería y Vaca Muerta mantienen otro ritmo económico.
La desaceleración de la inflación no logró reactivar el consumo y distintos sectores comerciales muestran retrocesos en ventas, empleo y actividad. Un informe privado advirtió que la crisis golpea con más fuerza al AMBA, mientras regiones ligadas al agro, la minería y Vaca Muerta mantienen otro ritmo económico.
Salarios estancados y menor consumo
El economista Nelson Pérez Alonso, titular de la consultora Claves, aseguró que el escenario económico “está más negativo que otra cosa en términos generales” y atribuyó la caída del consumo a la pérdida de poder adquisitivo. Según explicó en declaraciones a Radio Rivadavia, los salarios “no están creciendo por encima de la inflación”, lo que limita la recuperación de la demanda interna y condiciona la reactivación de distintos rubros comerciales.
Supermercados y mayoristas en retroceso
Uno de los sectores más afectados es el consumo masivo. De acuerdo con el análisis del especialista, las ventas en supermercados muestran una caída promedio cercana al 5%, mientras que el canal mayorista atraviesa una situación aún más compleja. Pérez Alonso señaló que el cambio en los hábitos de compra modificó el funcionamiento tradicional de esos comercios. “Antes tenía sentido stockearse porque la inflación favorecía adelantar consumos. Hoy la gente compra únicamente lo necesario”, explicó. Ese cambio impactó especialmente en los mayoristas, donde también cayó el comercio digital vinculado al abastecimiento familiar.
Cambios en los hábitos de compra
El informe también advierte transformaciones estructurales en el comportamiento de los consumidores argentinos. El crecimiento de hogares unipersonales y la pérdida de capacidad de ahorro impulsaron compras más pequeñas y frecuentes. En ese contexto, crecieron los comercios de cercanía y el canal online, mientras las grandes superficies comerciales pierden participación relativa. La situación también afecta a sectores históricamente estables, como perfumería y cosmética, donde las ventas en locales físicos y farmacias registran fuertes caídas, parcialmente compensadas por el comercio electrónico.
Dos velocidades económicas en el país
El relevamiento realizado en más de 200 localidades expuso una marcada diferencia regional en el nivel de actividad. Mientras el Gran Buenos Aires, La Plata, Rosario y distintas ciudades bonaerenses muestran un fuerte freno comercial y gastronómico, las economías vinculadas al agro, la minería y la energía mantienen niveles de crecimiento más elevados. En ese escenario, Neuquén aparece como el caso más destacado por el impacto de Vaca Muerta. “Lo de Neuquén es otro país”, afirmó Pérez Alonso, al describir el fuerte crecimiento poblacional y económico de la provincia.
Vaca Muerta y el límite del “derrame”
El especialista sostuvo que el desarrollo energético genera una dinámica económica muy superior al promedio nacional, aunque advirtió que ese crecimiento todavía no logra trasladarse al resto del país. Las proyecciones de expansión de YPF y de las operadoras privadas anticipan una fuerte aceleración de la actividad en los próximos años, incluso con riesgo de faltantes en cadenas de proveedores. Sin embargo, Pérez Alonso remarcó que la reconversión económica no tiene impacto inmediato sobre los sectores urbanos más afectados por la crisis laboral. “El trabajador que perdió su empleo en el conurbano no consigue trabajo en Vaca Muerta automáticamente”, concluyó.
