La actualización semestral del Impuesto a las Ganancias ya es un hecho y vuelve a modificar el mapa de los trabajadores alcanzados. Según explicó el tributarista Marcelo Rodríguez, en diálogo con Canal E, el ajuste responde al índice de inflación del último semestre y “estos parámetros se incrementan en un 14,3%”, tal como lo establece la ley.
Con la publicación del IPC de diciembre, ARCA definió los nuevos valores del mínimo no imponible, las deducciones por cargas de familia y la deducción especial. “La ley dice que cada seis meses debe actualizarse el mínimo no imponible”, recordó Rodríguez, al detallar el mecanismo legal que da origen a estos cambios.
Desde qué salario se empieza a pagar Ganancias
A partir del 1° de enero, los nuevos pisos salariales quedaron claramente definidos. “Un asalariado soltero, sin carga de familia, empieza a pagar impuestos a partir de los 2.500.000 pesos”, explicó el especialista. En el caso de quienes tienen dos hijos, el umbral sube a $2.900.000, mientras que aquellos con cónyuge a cargo comenzarán a tributar recién desde los $3.300.000.
Rodríguez remarcó que “en todos los casos son sueldos de bolsillo, sueldos netos”, un punto clave para evitar confusiones al comparar cifras brutas. Además, aclaró que la vigencia es retroactiva al inicio del año calendario, lo que genera situaciones a corregir.
“Como esto entra en vigencia a partir del primero de enero, puede haber un ajuste en lo que se calculó al momento del pago”, advirtió, ya que muchos empleadores liquidaron salarios con tablas anteriores por no contar aún con las nuevas.
Devoluciones y el debate de fondo sobre el impuesto
En ese contexto, el tributarista anticipó posibles devoluciones: “Es probable que en algunos casos debiera haber alguna devolución de montos retenidos en exceso”, especialmente cuando los sueldos de diciembre se cobraron en enero.
Consultado sobre si hoy más trabajadores pagan Ganancias, Rodríguez fue categórico: “Igual de verdad, igual de verdad”. Recordó que hasta 2023 la cantidad de asalariados alcanzados era artificialmente baja y que luego “se volvió a la sana práctica de que todos pagaran de acuerdo a los parámetros que originalmente planteaba la ley”.
Sin embargo, planteó un debate pendiente. “Lo importante es complementarlo con otros gastos deducibles”, señaló, y propuso ampliar deducciones como intereses hipotecarios o seguros. Para Rodríguez, “son medidas inteligentes” que no solo alivian la carga fiscal, sino que también incentivan el acceso a la vivienda y el ahorro formal.
