Los consumidores argentinos se adaptan al nuevo contexto económico basada en el pragmatismo extremo, la digitalización y la ruptura de la fidelidad de marcas a favor menor precio, de acuerdo con un relevamiento de QMonitor.
El estudio, realizado sobre 1.200 casos en todo el país, define este momento como la consolidación de una «economía de la sustitución».
La histórica relación del consumidor argentino con sus marcas tradicionales parece haber llegado a un punto de quiebre. Ante un contexto donde el presupuesto familiar se encuentra bajo máxima presión, la fidelidad ha cedido su lugar a la eficiencia del gasto.
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Los datos del informe son taxativos: el 63% de los encuestados ya migró hacia marcas más económicas en el último semestre.
Esta tendencia se refuerza ante la volatilidad de los precios. El informe destaca que, si una marca habitual aumenta por encima del promedio, el 50% de los consumidores «opta por reemplazarla de inmediato por una opción más barata».
En este nuevo orden de prioridades, el precio (39%) y las promociones o cuotas (24%) dominan la escena, «dejando a la calidad y la confianza como factores secundarios».
Financiación de consumos básicos
Uno de los indicadores más críticos que revela QMonitor es la dependencia del crédito para el sostenimiento de la vida cotidiana. Lo que antes era una herramienta para bienes durables o consumos suntuarios, hoy es el motor del supermercado.
El estudio califica como un «fenómeno alarmante» el hecho de que el 70% de los argentinos financia sus gastos cotidianos, tales como alimentos y servicios, de manera frecuente o eventual.
Este endeudamiento para la subsistencia se cruza con un cambio irreversible en los medios de pago. El efectivo ha quedado relegado a un lejano tercer puesto (12%), mientras que la transferencia digital se ha convertido en el método más utilizado (43%), superando incluso al débito (13%).
La digitalización no es solo una comodidad tecnológica, sino una «herramienta de gestión financiera» necesaria en un entorno de alta sensibilidad inflacionaria.
La ventana global como refugio
El pragmatismo del consumidor argentino también ha traspasado las fronteras. Un 15% de los encuestados ya recurre a tiendas del exterior —como Amazon, AliExpress o Shein— para realizar sus compras. La motivación no es la exclusividad, sino el bolsillo: el 55% elige este medio impulsado por el precio más bajo en comparación con la oferta local.
El informe concluye que la tolerancia social hoy está atada a la capacidad de las familias para «sostener su nivel de consumo mediante la financiación y el reemplazo de marcas».
Según QMonitor, el consumidor argentino de 2026 se perfila como un actor «hiper-informado, pragmático y digitalizado», que utiliza la sustitución como su principal mecanismo de defensa.
Y añaden que la «economía de la sustitución» es un mecanismo de defensa actual, «pero marca un límite claro en la calidad de vida que podría condicionar el humor social en los próximos meses si la presión sobre el bolsillo no cede».
LM
