jueves, 30 abril, 2026
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Una familia en Nueva York ahorra US$10.000 mensuales

En el corazón de una de las ciudades más costosas del planeta, una familia argentina demuestra que es posible mantener un alto nivel de ahorro con una cuidadosa planificación. Brendon O’Leary y Anala Gossai, junto a su hijo de un año, habitan un departamento de un dormitorio con vista al icónico Central Park, un privilegio por el que desembolsan 3.900 dólares mensuales en alquiler.

El gasto que supera al alquiler

Contrario a lo que podría pensarse, el mayor desembolso mensual del hogar no es la vivienda. El rubro que encabeza su presupuesto es el cuidado infantil, con un costo de 4.200 dólares al mes por la guardería de su pequeño. Gossai, científica de datos de 37 años, comentó que, dentro del abanico de opciones disponibles en Manhattan, consideran que el precio es «razonable», especialmente tras una recomendación de confianza de sus vecinos.

Una estrategia de ahorro meticulosa

El objetivo financiero claro de la pareja es reservar 10.000 dólares cada mes. Esta meta los impulsa a tomar decisiones diarias sobre sus consumos. Para lograrlo, han establecido categorías de gastos definidas y realizan recortes en áreas no esenciales.

Recortes y prioridades en el día a día

El transporte es uno de los puntos donde más economizan. O’Leary, ingeniero de software de 38 años, utiliza el metro para sus desplazamientos laborales y reserva servicios como Uber casi exclusivamente para viajes al aeropuerto. La comida a domicilio también se limita, optando por cocinar en casa al menos un par de veces por semana.

Sin embargo, mantienen algunos servicios que consideran valiosos para su calidad de vida, como la lavandería a domicilio. Gossai justifica este gasto argumentando que la logística de gestionar la ropa pequeña de su hijo resulta abrumadora.

Inversión en experiencias y comunidad

La familia destina parte de su presupuesto a membresías culturales de bajo costo, una fuente de entretenimiento y aprendizaje para su hijo. O’Leary relató con entusiasmo cómo el pequeño disfruta de actividades en museos, describiendo una de ellas como una auténtica «fiesta para bebés».

Formar parte de una comunidad de padres primerizos en el vecindario es otro aspecto que valoran profundamente. Esta red de apoyo refuerza su decisión de permanecer en la zona, a pesar del espacio reducido.

El balance entre ubicación y espacio

La pareja prioriza la accesibilidad a servicios, la dinámica urbana y la posibilidad de moverse a pie por encima de la comodidad de una vivienda más amplia. Mudarse a los suburbios, donde podrían obtener más metros cuadrados por menos dinero, no es una opción que contemplen, ya que sentirían que «estarían atrapados».

No obstante, con miras al futuro, evalúan la posibilidad de trasladarse a un apartamento con una segunda habitación y un baño adicional dentro de la misma zona. Mientras tanto, adaptan su actual hogar de 74 metros cuadrados con soluciones prácticas, como mejorar la iluminación de la cocina con luces artificiales y plantas.

Su caso ofrece una mirada detallada sobre las prioridades y los sacrificios que implica mantener un estilo de vida en uno de los barrios más codiciados del mundo, mientras se persiguen ambiciosas metas de ahorro.

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