lunes, 30 marzo, 2026
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Economistas analizan la paradoja entre récord de actividad y percepción de bienestar en Argentina

Expertos señalan una divergencia entre indicadores macroeconómicos al alza y el poder adquisitivo de los hogares, en un contexto de crecimiento heterogéneo por sectores.

En un reciente seminario, el economista Ricardo Arriazu planteó una aparente contradicción en la economía argentina: «La gente dice ‘no llego a fin de mes’. Y al mismo tiempo el Indec muestra que el nivel de actividad es el más alto de la historia». Esta observación sintetiza una discusión entre analistas: mientras indicadores como el Producto Bruto Interno (PBI) o el consumo marcan récords, esa mejora no se traduce de forma generalizada en un mayor bienestar para la población.

El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec encadenó en enero su segundo mes consecutivo de alza, con un avance del 0,4% mensual, alcanzando un nuevo máximo histórico. En términos interanuales, la actividad creció un 1,9% y se ubica un 6,4% por encima del nivel de noviembre de 2023. Sin embargo, consultoras como Analytica destacan que, al ajustar la serie por población, la actividad por habitante se encuentra un 6,8% por debajo del pico de 2011 y en línea con el promedio previo a la pandemia.

Los ingresos de los hogares también muestran un contraste. Según datos de Eco Go, el ingreso disponible registró cierta mejora, pero se mantiene por debajo de los niveles de la década pasada. Al descontar el peso de servicios esenciales, este ingreso se mantiene lejos de los máximos de 2015. Además, la relación entre salarios y costo de vida sigue siendo desfavorable: el salario privado registrado promedio continúa por debajo del costo de una canasta representativa en la Ciudad de Buenos Aires.

El consumo privado total se encuentra en niveles récord, con un aumento del 8,9% en los últimos dos años, según el economista Marcos Cohen Arazi del Ieral. No obstante, medido por habitante, sigue un 2% por debajo de 2017. Este panorama sugiere que el deterioro del poder adquisitivo arrastra al menos 15 años de estancamiento, con breves períodos de mejora.

Los analistas coinciden en que la recuperación es heterogénea. Según LCG, casi todo el crecimiento de enero se explicó por el agro, la minería y la intermediación financiera, mientras otros sectores mostraron caídas. Invecq señala que los sectores «ganadores», vinculados a exportaciones, están más de un 15% por encima del nivel de noviembre de 2023, mientras que los «perdedores», ligados al mercado interno, se mantienen cerca de un 5% por debajo y prácticamente estancados.

Esta dinámica tiene implicancias en el empleo: la economía crece en sectores que generan menos puestos de trabajo y sigue débil donde más se concentra. La industria, el comercio y la construcción continúan con desempeños bajos o en caída interanual, lo que explica en parte el aumento del desempleo durante 2025.

La divergencia también tiene una dimensión territorial. Según Econviews, la confianza del consumidor es más alta en el interior del país que en el Gran Buenos Aires, reflejando un mayor dinamismo en las economías regionales frente a zonas más dependientes de la industria y el consumo local.

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