El proyecto gubernamental, que genera fuerte rechazo sindical, no ingresó a la Cámara de Diputados en la sesión de este jueves. Legisladores oficialistas y de oposición manifestaron su desacuerdo, mientras los gremios mantuvieron una masiva protesta.
Contrariamente a lo que se había anticipado, el Proyecto de Emergencia Económica del gobierno provincial no fue tratado en la segunda sesión de la Cámara de Diputados de Santa Cruz este jueves. La iniciativa, que había sido devuelta al Ejecutivo en una sesión anterior, genera un amplio rechazo en el ámbito sindical por sus implicancias en los derechos laborales y la estabilidad del empleo público.
Según fuentes legislativas consultadas, las razones para que el proyecto no ingresara al recinto son diversas, incluyendo consideraciones de oportunidad política. Se señaló que dentro del propio bloque oficialista SER hay al menos dos legisladores que han advertido que no firmarán el proyecto, al considerarlo «defectuoso, inaceptable y muy controvertido». Esta falta de consenso interno reduce las posibilidades de que la iniciativa alcance los dos tercios de votos necesarios para su aprobación.
En el recinto, el diputado y exgobernador Daniel Peralta manifestó en voz alta que no firmará ninguna iniciativa de emergencia que presente el gobierno provincial.
Paralelamente, frente a la legislatura se congregó una masiva manifestación sindical con participación de trabajadores de todo el interior provincial, evidenciando el grado de rechazo a la medida. Los gremios han anunciado que mantendrán las protestas y movilizaciones las veces que sean necesarias, e incluso han mencionado la posibilidad de instalar carpas frente a Casa de Gobierno y la Cámara de Diputados si el proyecto reaparece en una sesión extraordinaria u ordinaria sin aviso previo.
En un hecho relacionado, el gobierno provincial, a través del Consejo Provincial de Educación, suspendió las clases del miércoles 25 «por razones climáticas», en el marco de un paro de 48 horas convocado por Adosac. Desde el sector docente se interpretó esta medida como un intento de boicotear la medida de fuerza.
