Los precios internacionales del crudo se sostienen en niveles elevados, influenciados por la escalada de tensiones en Medio Oriente y su impacto en los mercados energéticos globales.
El petróleo internacional se mantiene en torno a los US$110 por barril, en un contexto de fuerte incertidumbre geopolítica. El crudo Brent cotiza cerca de US$109, mientras que el WTI se ubica en torno a los US$111, consolidando una suba superior al 50% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente.
La escalada de precios está directamente vinculada al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que tensiona uno de los principales nodos energéticos del mundo. El ex presidente Donald Trump lanzó un ultimátum a Irán para que habilite la reapertura del estrecho de Ormuz, advirtiendo sobre posibles ataques a infraestructura estratégica si no hay avances. El estrecho es clave: por allí circula cerca del 20% del petróleo global, lo que convierte cualquier interrupción en un factor crítico para los mercados.
En paralelo, se conocieron gestiones diplomáticas impulsadas por países como Pakistán, Egipto y Turquía, que buscan un alto el fuego de 45 días como paso previo a una solución más estable. Sin embargo, la respuesta iraní fue negativa, al considerar que una tregua podría ser utilizada para reconfigurar fuerzas y reanudar el conflicto.
El sostenimiento de precios elevados refleja un mercado que incorpora escenarios de riesgo prolongado, con potenciales disrupciones en la oferta global. En este contexto, la volatilidad se mantiene como la variable dominante, con impacto directo en los costos energéticos, la inflación global y las decisiones de política económica en distintos países.
