Un informe de la CEPH anticipa que, en el escenario más optimista, el saldo comercial del sector alcanzaría casi US$ 37.000 millones, impulsado por Vaca Muerta y las exportaciones.
Un informe de la Cámara de Explotación y Producción de Hidrocarburos (CEPH), elaborado con apoyo de la consultora Economía y Energía, plantea tres escenarios —moderado, expansivo y acelerado— que coinciden en un punto: el sector energético se consolidaría como uno de los principales generadores de divisas de la Argentina.
En el escenario más ambicioso, el superávit comercial podría escalar hasta US$ 36.768 millones en 2030, lo que implicaría un crecimiento cercano al 370% respecto de los niveles actuales. En todos los escenarios, el motor principal es la cuenca neuquina, con Vaca Muerta como eje del desarrollo no convencional.
Este escenario contempla inversiones anuales de entre US$ 10.000 y US$ 15.000 millones, junto con obras clave de transporte y ampliación de capacidad. Aquí se incorporan mayores volúmenes de exportación de GNL y ampliaciones anticipadas de gasoductos. Esto implicaría inversiones de hasta US$ 27.000 millones anuales y una expansión plena de la infraestructura energética.
La CEPH señala que el escenario final dependerá de variables clave como la estabilidad macroeconómica y regulatoria. En ese marco, el informe destaca el rol del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones como herramienta para viabilizar proyectos de gran escala, especialmente en GNL.
El informe concluye que, con condiciones macroeconómicas y regulatorias estables, el sector hidrocarburífero podría convertirse en uno de los pilares del crecimiento económico argentino en la próxima década, no solo por su capacidad exportadora, sino también por su impacto en inversión, empleo y desarrollo tecnológico.
