El economista sostuvo que la desaceleración inflacionaria continuará, aunque descartó un “boom” económico. También señaló riesgos vinculados al tipo de cambio y al consumo interno.
El economista Andrés Borenstein analizó el escenario económico argentino y planteó un panorama de recuperación moderada para los próximos meses, con inflación en descenso, pero con desafíos vinculados al nivel de actividad, el empleo y el tipo de cambio.
Durante distintas exposiciones y entrevistas recientes, el especialista consideró que la economía muestra señales de mejora respecto de la crisis de 2024, aunque aclaró que el proceso será desigual entre sectores y lejos de una expansión acelerada.
Inflación en baja, pero con señales de alerta
Borenstein sostuvo que la inflación continuará desacelerándose durante 2026, impulsada por la disciplina fiscal y la política monetaria contractiva. Proyectó que los índices mensuales podrían acercarse al 2% en los próximos meses.
Remarcó que persisten factores de inercia inflacionaria y aumentos relativos en precios regulados que dificultan una baja más acelerada. Explicó que los últimos repuntes inflacionarios estuvieron vinculados al incremento en combustibles, carne y tarifas, además de cuestiones estacionales.
El economista destacó que la reducción del déficit fiscal y el ordenamiento macroeconómico continúan siendo las principales herramientas del Gobierno nacional para sostener el proceso de estabilización.
Actividad económica: recuperación sin “boom”
En relación con la actividad económica, Borenstein descartó una expansión fuerte y generalizada de la economía. Según explicó, el crecimiento será más visible en sectores exportadores y vinculados a recursos naturales, mientras que el consumo masivo y parte del mercado interno seguirán mostrando debilidad.
“Nadie espere un boom”, afirmó el economista al describir el escenario para este año, aunque reconoció señales positivas como la recuperación gradual del crédito y cierta mejora en algunos indicadores de actividad.
Además, advirtió que la situación social y laboral continúa siendo delicada, especialmente en actividades vinculadas al comercio, la industria y los servicios, donde el impacto de la recesión todavía se siente con fuerza.
Dólar atrasado: el debate que vuelve al centro de la escena
Uno de los puntos centrales del análisis de Borenstein estuvo vinculado al valor del dólar y la discusión sobre el atraso cambiario. El economista reconoció que el tipo de cambio “puede estar un poquito atrasado” respecto de promedios históricos, aunque consideró que el nuevo esquema económico y las expectativas de aumento de productividad modifican parcialmente esa lectura.
En paralelo, distintos economistas comenzaron a advertir que la apreciación cambiaria podría afectar la competitividad de sectores productivos y exportadores si la inflación no continúa desacelerándose al ritmo esperado.
El debate se da en un contexto donde el Gobierno busca sostener la estabilidad cambiaria como ancla para contener los precios y consolidar el proceso de desinflación.
El desafío del Gobierno: sostener el equilibrio sin frenar la economía
Las proyecciones de Borenstein se conocen en medio de un escenario donde el Gobierno nacional intenta equilibrar el ajuste fiscal con la necesidad de evitar una nueva caída de la actividad económica.
Distintos analistas coinciden en que la desaceleración inflacionaria representa uno de los principales logros del programa económico, aunque persisten interrogantes sobre la recuperación del consumo, el empleo y el impacto social del ajuste.
En ese marco, el economista planteó que el principal desafío será sostener el orden macroeconómico sin profundizar el freno sobre sectores que todavía no logran recuperarse completamente.
