La provincia cuyana autorizó un endeudamiento destinado a obras estratégicas de infraestructura productiva. El ministro de Economía, Ezequiel Verbes, sostuvo que se trata de una iniciativa similar a la que impulsa el Gobierno santacruceño para transformar la matriz económica y potenciar el crecimiento.
La reciente aprobación de una ley que habilita al Gobierno de San Juan a acceder a financiamiento por hasta USD 600 millones volvió a instalar en la agenda el debate sobre el uso del crédito público como herramienta para promover el desarrollo económico.
La iniciativa, impulsada por el gobernador Marcelo Orrego, contempla la ejecución de obras estratégicas vinculadas a rutas, acueductos, redes energéticas y conectividad, con el objetivo de acompañar la expansión de sectores productivos clave, especialmente la minería.
Desde el oficialismo sanjuanino destacan que se trata de inversiones estructurales orientadas a mejorar la competitividad provincial, atraer nuevas inversiones privadas y generar empleo en el mediano y largo plazo.
Santa Cruz observa el modelo sanjuanino y plantea una estrategia similar
La decisión adoptada en San Juan encuentra puntos de contacto con la discusión que actualmente atraviesa Santa Cruz. El Gobierno provincial viene planteando la necesidad de contar con herramientas de financiamiento que permitan ejecutar obras de gran escala destinadas a fortalecer la infraestructura productiva.
“Es un planteo similar al que venimos pidiendo a la Legislatura”, afirmó el ministro de Economía santacruceño, Ezequiel Verbes, al referirse a la aprobación obtenida por la provincia cuyana.
La comparación surge en un contexto donde Santa Cruz cuenta con recursos estratégicos en sectores como la minería, los hidrocarburos, la pesca y la energía, pero enfrenta históricas limitaciones en materia de infraestructura vial, energética e hídrica.
El crédito público como motor de crecimiento económico
Uno de los principales argumentos que respaldan la iniciativa sanjuanina es que determinadas obras no pueden financiarse únicamente con recursos corrientes del presupuesto provincial. Bajo esa lógica, el acceso al crédito permitiría acelerar inversiones consideradas fundamentales para ampliar la capacidad productiva y generar condiciones favorables para el desembarco de capitales privados.
Para distintos sectores, la experiencia de San Juan representa un ejemplo de cómo el financiamiento de largo plazo puede utilizarse para impulsar proyectos estratégicos capaces de modificar el perfil económico de una provincia.
Las críticas al endeudamiento y el debate sobre las prioridades
Al igual que ocurre en Santa Cruz, la autorización para tomar deuda también generó resquemores por parte de la oposición sanjuanina. Las principales objeciones se centran en el riesgo de asumir compromisos financieros en moneda extranjera, debido al impacto que eventuales variaciones del tipo de cambio podrían tener sobre las cuentas públicas.
Otro de los cuestionamientos apunta a las prioridades del gasto estatal. Los sectores críticos sostienen que antes de avanzar con nuevos endeudamientos deberían atenderse demandas urgentes relacionadas con salarios, salud, educación y asistencia social. Frente a estas observaciones, Verbes planteó una diferencia entre el endeudamiento destinado a cubrir gastos corrientes y aquel orientado a financiar obras de desarrollo.
“La discusión no es menor. ¿Nos seguimos endeudando, como sucedió en gestiones pasadas, para gastos corrientes y seguimos sin cambiar nada?”, señaló el funcionario. Y agregó: “Hacerlo así sí es condenar a nuestras generaciones futuras a estar peor que ahora”.
Infraestructura, empleo y desarrollo: la apuesta de Santa Cruz
Para el titular de la cartera económica provincial, el desafío de fondo pasa por definir una estrategia de crecimiento de largo plazo capaz de transformar la estructura productiva santacruceña. “En Santa Cruz nos merecemos dejar de hacer lo mismo y apostar a transformar la provincia”, remarcó.
Verbes sostuvo que, pese a haber contado durante años con ingresos provenientes de regalías petroleras, actividad minera y transferencias nacionales, la provincia no logró consolidar un programa integral de infraestructura que genere un cambio significativo en su economía.
En ese escenario, y ante una menor participación del Estado nacional en la obra pública, el funcionario considera que el financiamiento para proyectos estratégicos puede convertirse en una oportunidad para dinamizar la actividad económica.
“Inyectar inversiones permite reactivar la economía local, generar empleo y eso redunda en mayor consumo y, por ende, mayor recaudación para el Estado que luego se vuelca a salarios y funcionamiento”, explicó.
Un debate abierto sobre el futuro económico provincial
La experiencia de San Juan vuelve a poner sobre la mesa una discusión que gana relevancia en Santa Cruz: cómo financiar las obras necesarias para impulsar el desarrollo en un contexto de restricciones presupuestarias. Mientras la provincia cuyana avanza con un esquema de financiamiento orientado a fortalecer su infraestructura productiva, el Gobierno santacruceño sostiene que está dispuesto a recorrer un camino similar.
“Santa Cruz está dispuesta a asumir un desafío similar. Nosotros así lo planteamos y es lo que pretendemos”, concluyó Verbes.
