El precio del crudo registró una baja significativa tras la reapertura parcial del estratégico corredor marítimo. Sin embargo, especialistas advierten que esta reducción no se traduciría de forma inmediata en una baja de los combustibles en el mercado local.
El precio internacional del petróleo experimentó una caída abrupta luego de la reapertura parcial del estrecho de Ormuz, tras una tregua entre Estados Unidos e Irán. En este contexto, el barril Brent cayó a 89,43 dólares (-8,93%), mientras que el WTI descendió a 81,53 dólares, con retrocesos cercanos al 10% en los mercados globales.
En Argentina, la evolución del precio internacional es un factor clave para la formación del valor de los combustibles. Sin embargo, la baja reciente no garantiza una reducción inmediata en los surtidores. La petrolera YPF venía aplicando un congelamiento de precios por 45 días como mecanismo de amortiguación frente a la suba previa del crudo. Desde la compañía advierten que, aun con la baja internacional, los precios no volverían a niveles anteriores debido a la necesidad de compensar el atraso acumulado.
Desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, la nafta y el gasoil aumentaron alrededor de un 23% en el país, aunque todavía mantienen una brecha cercana al 15% respecto de la paridad de exportación. Especialistas del sector señalan que, sin la intervención estatal, los incrementos habrían sido mayores.
En el mercado energético coinciden en que una baja en surtidores solo sería posible si el precio internacional del petróleo cae de forma sostenida hacia niveles cercanos a los 60 dólares por barril, un escenario que hoy aparece poco probable. Los daños en la infraestructura energética en Medio Oriente y las dificultades para normalizar la producción limitan una caída más profunda del crudo.
La reapertura parcial del corredor marítimo alivió la presión sobre los precios, pero la situación sigue siendo frágil y depende de la evolución geopolítica. En este contexto, las petroleras mantienen estrategias de cobertura y monitorean la demanda interna, que mostró sensibilidad a los aumentos recientes.
La dinámica del mercado energético continúa atada a la evolución del conflicto en Medio Oriente y a la estabilidad del flujo en el estrecho de Ormuz. Por ahora, la baja del petróleo genera expectativas, pero no alcanza para anticipar una reducción inmediata en los precios de la nafta y el gasoil en Argentina.
