jueves, 23 abril, 2026
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La actividad metalúrgica cae a su nivel más bajo en cuatro años y busca sostener señales de recuperación

La industria metalúrgica argentina atraviesa un escenario crítico, con su nivel más bajo en cuatro años, aunque en marzo se registró una leve mejora mensual que abre expectativas de estabilización.

La industria metalúrgica argentina atraviesa un escenario crítico y se ubica en su nivel más bajo de los últimos cuatro años, según un relevamiento de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica Argentina (CAMIMA). El informe señala que tanto en marzo como en el primer trimestre de 2026 la actividad mostró una contracción sostenida, con caídas interanuales frente a 2025 que consolidan una tendencia negativa que ya acumula tres años consecutivos.

A pesar del contexto adverso, el sector evidenció en marzo una leve mejora respecto de febrero, lo que abre la posibilidad de una estabilización en el corto plazo. “Si bien seguimos viendo un nivel de actividad bajo en términos históricos, en marzo se observó una leve mejora mensual que marca una estabilización incipiente. El desafío es sostener esa dinámica en los próximos meses”, explicó José Luis Ammaturo.

El deterioro se reflejó en todas las provincias industriales, con caídas más pronunciadas en Buenos Aires (−5,6%) y Córdoba (−3,1%), afectando directamente al entramado productivo. Por sectores, la dinámica fue heterogénea: mientras las actividades vinculadas a la industria automotriz y al agro mostraron cierto dinamismo, la construcción se mantuvo entre los rubros más golpeados.

Uno de los indicadores más preocupantes es la caída en la utilización de la capacidad instalada, especialmente en pymes, que operan por debajo de sus niveles óptimos. Esta situación impacta en el empleo y limita la posibilidad de nuevas inversiones. “La baja en la capacidad instalada sigue siendo una de las principales preocupaciones, sobre todo para las pymes”, advirtió Ammaturo.

En contraste, el crecimiento de las exportaciones aparece como un dato positivo dentro del escenario macroeconómico. “El repunte de las exportaciones puede convertirse en un motor relevante para la recuperación de la industria”, sostuvo Ammaturo, quien remarcó la necesidad de avanzar en reformas que faciliten la inserción internacional del sector. Desde CAMIMA también señalaron que el bajo crecimiento de las importaciones refleja la debilidad del mercado interno, tanto por menor consumo como por la caída de la producción. En ese marco, el desafío pasa por recuperar la demanda local sin perder el impulso exportador, en un equilibrio clave para la reactivación de la industria metalúrgica.

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