En un contexto de ajuste nacional y paralización de la obra pública, varias provincias argentinas volvieron al mercado de crédito internacional. Santa Cruz, con endeudamiento casi nulo, evalúa emitir bonos para impulsar infraestructura clave y generar empleo.
La vuelta de las provincias argentinas al mercado de deuda ya es una realidad que se consolida en todo el país. En los últimos meses, varios distritos lograron emitir bonos millonarios en dólares para refinanciar pasivos y financiar infraestructura, en un contexto marcado por el ajuste nacional y la paralización de la obra pública.
Según datos publicados por iProfesional, las colocaciones de deuda de provincias y empresas argentinas superan los 14.000 millones de dólares desde octubre pasado, impulsadas por una mejora en las condiciones financieras y una mayor demanda de inversores internacionales.
En ese escenario, Santa Cruz se encuentra en una posición particular: nunca salió al mercado y su nivel de endeudamiento es prácticamente nulo. El objetivo para la provincia es sostener un plan de obra pública que dote a la región de la infraestructura que nunca tuvo, capaz de generar empleo, mover la economía y recuperar capacidad de inversión.
El fenómeno atraviesa a gobernadores de distintos espacios políticos. Córdoba, Santa Fe, Ciudad de Buenos Aires y Entre Ríos ya consiguieron financiamiento internacional por cientos de millones de dólares. La Ciudad de Buenos Aires colocó un bono por 500 millones de dólares a diez años; Santa Fe emitió 800 millones; Córdoba avanzó con más de 700 millones y Entre Ríos trabaja en un esquema cercano a los 500 millones. El destino de esos fondos combina refinanciación de deuda con inversiones en infraestructura y desarrollo productivo.
El contexto explica buena parte de la decisión. Con el Estado nacional retirado de la financiación de obras, las provincias buscan recuperar margen de acción para evitar una mayor desaceleración económica. En Santa Cruz, el debate sobre el endeudamiento se viene dando desde la aprobación misma del Presupuesto, que contempla la necesidad de financiamiento por más de 350 mil millones de pesos.
La obra pública aparece hoy como una de las pocas herramientas con capacidad de generar impacto rápido sobre el empleo y el movimiento económico local. Constructoras, proveedores, comercios y trabajadores dependen en gran medida de la continuidad de proyectos de infraestructura. Pero un plan de esa envergadura no será posible si no se accede al mercado financiero internacional.
Una eventual toma de deuda buscaría financiar proyectos estratégicos vinculados a infraestructura vial, energía, servicios, viviendas y equipamiento urbano. La reapertura del mercado para las provincias argentinas refleja además un cambio en la percepción internacional sobre el país. Fondos de inversión y bancos vuelven a mostrar interés en bonos subnacionales argentinos, alentados por la baja del riesgo país y las expectativas de estabilización macroeconómica.
En el caso de Santa Cruz, si avanza, el desafío será utilizar esa herramienta financiera para transformar el crédito en infraestructura concreta, generación de empleo y reactivación económica. El círculo es virtuoso: esa mayor actividad económica se traduce en mayores ingresos para el Estado y eso, a su vez, en una mejor disponibilidad de recursos corrientes para volcar a los salarios de los estatales. Porque detrás de cada emisión no sólo hay números o tasas de interés: hay una discusión mucho más profunda sobre cómo sostener crecimiento, actividad y desarrollo en un país que atraviesa uno de los períodos de ajuste más fuertes de los últimos años.
