Relevamientos de consultoras privadas registraron un aumento del 1% en alimentos y bebidas durante la segunda semana de mayo, mientras el IPC general se ubicaría entre 2% y 2,5%.
La inflación de mayo presentó señales mixtas en la economía argentina. Consultoras privadas coinciden en que el índice general se mantendría por debajo de los niveles de marzo, pero los últimos relevamientos detectaron una aceleración en los precios de alimentos y bebidas durante la segunda semana del mes.
Los informes de alta frecuencia marcaron un cambio de tendencia. Luego de un inicio con variaciones moderadas y registros de deflación en algunos alimentos, varias mediciones comenzaron a mostrar nuevas remarcaciones en supermercados y comercios de cercanía. Entre los factores que explican la aceleración se mencionan ajustes en productos frescos, aumentos vinculados a la logística y la presión de costos regulados.
El Gobierno mantiene una política de administración de tarifas y servicios públicos para evitar un traslado más fuerte a los precios generales. Las estimaciones preliminares ubican el IPC de mayo en una franja cercana al 2% y 2,5%.
El último dato oficial del INDEC correspondiente a abril mostró una desaceleración: el IPC se ubicó en 2,6%, por debajo del 3,4% de marzo, y representó el menor nivel mensual en cinco meses. El acumulado anual alcanzó el 32,4%, mientras que el primer cuatrimestre acumuló una suba del 12,3%.
Analistas sostienen que Argentina mantiene una dinámica inflacionaria superior a la del resto de América Latina, solo detrás de Venezuela. La administración de Javier Milei busca consolidar la tendencia descendente del IPC. Economistas advierten que la desaceleración convive con salarios debilitados, caída del consumo y un contexto internacional incierto.
La evolución del dólar, tarifas, combustibles y alimentos serán variables decisivas para determinar si mayo confirma una inflación cerca del 2% o si la aceleración semanal condiciona el resultado final del mes.
