Aunque el Gobierno proyecta una recuperación económica, gran parte de las pequeñas y medianas empresas industriales, comerciales y de la construcción continúan enfrentando bajos niveles de actividad, caída del empleo y expectativas moderadas para la segunda mitad de 2026.
Mientras actividades vinculadas al agro, la energía y la minería muestran mejores perspectivas, buena parte del entramado productivo argentino continúa atravesando dificultades para recuperar niveles de actividad y empleo.
Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo analizados por la organización Misión Productiva, entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 el 59% de los subsectores privados redujo su cantidad de trabajadores registrados. En total, 554 de las 948 ramas económicas relevadas registraron pérdida de empleo formal.
Entre los sectores más afectados aparecen la construcción, con más de 81.000 puestos menos; la industria manufacturera, con una caída superior a 76.500 empleos; y transporte y almacenamiento, que perdió más de 61.000 trabajadores registrados.
En contraste, las actividades que mostraron crecimiento laboral fueron agricultura, ganadería, pesca, salud, gastronomía y enseñanza.
El jefe de Desarrollo Federal del Consejo Federal de Inversiones, Martín Alfie, definió el escenario actual como una “economía partida en dos”. Por un lado, señaló que existen actividades con mejores perspectivas asociadas a la minería, el petróleo y el agro. Sin embargo, advirtió que incluso esos sectores enfrentan desafíos vinculados a infraestructura, financiamiento y rentabilidad. Por otro lado, remarcó que gran parte de la economía ligada al mercado interno continúa sin encontrar motores claros de crecimiento. “El resto de la economía está preocupado porque ve que se consolida una fragmentación productiva: unos pocos sectores crecen mucho y el resto queda planchado o incluso cae”, sostuvo.
El presidente de la Unión Industrial de San Martín, Norberto Fedele, definió el momento como de “cautela activa”. Explicó que la preocupación surge de los bajos niveles de utilización de la capacidad instalada, aunque destacó que las empresas continúan trabajando para adaptarse al nuevo escenario económico. “La cautela es porque los números no mienten: cuatro de cada diez máquinas están trabajando”, señaló.
Entre los principales reclamos del sector aparecen: mejor acceso al crédito productivo, protección frente a importaciones consideradas desleales, prioridad para la producción nacional en las compras estatales, y medidas que favorezcan la inversión y la generación de empleo.
Roberto Nicoli, presidente de la Unión Industrial de Tigre, aseguró que actualmente no existen perspectivas de incorporación de trabajadores debido al bajo nivel de ventas. “No tenemos ningún tipo de expectativa de tomar gente”, afirmó. El empresario describió a mayo como el peor mes de su historia en términos de unidades vendidas y explicó que muchas compañías operan con niveles mínimos de producción para evitar acumular stock sin demanda. Además, advirtió sobre las dificultades que enfrentan numerosas firmas para cumplir con sus obligaciones impositivas, pese a poder sostener salarios y costos operativos básicos.
Según la Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC correspondiente al período mayo-julio de 2026: el 32% de las compañías calificó su situación comercial como mala, solo el 5,3% la consideró buena, y el 62,7% la definió como normal. Además, el 57,3% identificó la falta de demanda como el principal obstáculo para aumentar la actividad. Otros factores señalados fueron costos laborales, financiamiento, competencia sectorial y acceso al crédito. En materia de empleo, apenas el 1,3% de las empresas prevé aumentar personal durante los próximos meses, mientras que una de cada cuatro anticipa nuevas reducciones.
Las perspectivas privadas también muestran diferencias respecto de las proyecciones oficiales e internacionales. Aunque el Fondo Monetario Internacional mantiene una estimación de crecimiento del 3,5% para la economía argentina en 2026, diversas consultoras consideran que el desempeño podría ser más moderado. La consultora LLZ proyecta una expansión cercana al 2,3%, mientras que el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) se ubica en torno al 2,8%. Asimismo, los analistas esperan una desaceleración de la inflación más gradual que la prevista por el organismo internacional, debido a ajustes pendientes en tarifas y otros precios regulados.
Frente a este escenario, distintos sectores empresariales impulsarán durante las próximas semanas una agenda orientada a visibilizar las dificultades que enfrentan las pequeñas y medianas empresas. Entre las actividades previstas figuran encuentros organizados por Misión Productiva, congresos industriales y una presentación de entidades empresarias para promover una Ley de Emergencia Pyme, con propuestas destinadas a aliviar la presión fiscal, frenar embargos y generar herramientas de financiamiento para sostener la actividad.
